“Exconxuraos de Llanera, una verdad a medias” es el artículo del periodista llanerense Aladino F. Pachón publicado en la revista Atlántica XXII

Ruíz de la Peña dice que “no hay documentado ningún romance histórico de los hechos”

Publicado el 18/01/2016
El tapin “Exconxuraos de Llanera, una verdad a medias” es el artículo del periodista llanerense Aladino F. Pachón publicado en la revista Atlántica XXIIDesfile de Exconxuraos del año 2006

La revista bimestral Atlántica XXII, en el número que salió el pasado día 8 de enero, publica un artículo titulado “Exconxuraos de Llanera, una verdad a medias” que fue elaborado por el periodista llanerense, Aladino F. Pachón que se puso en contacto con este medio local para difundir la información.

Pachón lleva desde finales de los 70 investigando sobre el suceso histórico de los Perxuraos de Llanera e incluso en 1981 escribió una obra de teatro en asturiano sobre el hecho, con tres partes diferencias de una hora de duración, que por el momento no ha visto la luz. En su reportaje contó con la opinión del catedrático Ruíz de la Peña, que también es licenciado en Derecho, que además accedió a colaborar estrechamente con el Ayuntamiento para que “el hecho histórico se muestre completo”.

Tal y como aparece en el texto del reportaje fueron perxuraos y no exconxuraos y se rebelaron contra la Iglesia. “Rescatando la versión de aquel episodio avalada por los historiadores, el nuevo Ayuntamiento socialista de Llanera va a revisar la celebración que recuerda lo ocurrido en el concejo hace 607 años. La recreación que se viene sucediendo desde que hace 16 la puso en marcha el anterior Gobierno local del PP es una interpretación parcial de los hechos y una verdad a medias”, criticó.

 “Son tres fases de los hechos históricos totalmente imbricadas”, expresó Ruiz de la Peña. Explicó que “lo primero es la rebelión, que hay que explicar a la gente por qué se produce; en segundo lugar, por qué la reacción episcopal y en qué consiste, y, en tercer lugar, por qué el sometimiento, la penitencia y cómo se hace esa penitencia”. Son inseparables, según Ruiz de la Peña, y no se puede destacar alguna ni anular ninguna a favor de otras.

El periodista aseguró que según el historiador esa desobediencia civil en primer lugar, seguida del castigo de excomunión, y, tras cuatro años, del sometimiento de nuevo a la autoridad señorial eclesiástica, son el conjunto de los tres hechos históricos consecutivos e inseparables “que constituyen un acontecimiento muy destacado en la historia de Llanera, en la de Asturias y me atrevería a decir que incluso en la de los movimientos sociales antiseñoriales de España”. Piensa el historiador que a la hora de recordarlo debe hacerse “una reconstrucción fiel de todo el hecho histórico completo”, afirmando también que “no se puede dejar en segundo plano lo que es fundamental”, refiriéndose en concreto a la rebelión, acto inicial del suceso. Además, el medievalista, “sin hacer cuestión personal de ello”, denominaría perxuraos a la conmemoración, y no exconxuraos”, explicó.

Pachón comentó que nada más fraguarse esta conmemoración histórico-festiva en 2000, el Gobierno ‘popular’ de Sánchez y sus colaboradores utilizaron Exconxuraos, cuando el vocablo en asturiano más común utilizado en Llanera por los conocedores del suceso y, en general, por los historiadores a lo largo de los siglos es perxuraos, referido a la primera parte, a la rebeldía que la mitra consideró perjurio. Exconxuraos alude a la segunda parte, cuando fueron excomulgados (exconxuraos) por rebeldes. Visto así, para algunos usar perxuraos es dar importancia a la rebelión contra la Iglesia, o sea, es una versión heterodoxa, además de real. Exconxuraos prioriza en cambio la autoridad eclesial, que castigó a los de Llanera por pecadores. Parece una interpretación conservadora e interesada.

“La conmemoración creada por los ‘populares’ consistiera solo en una misa de campaña a la que llegan una procesión de autoridades y otras personas vestidas con sacos y velas encendidas (“Desfile de Exconxuraos”), emulando la petición de perdón a la iglesia en 1412 y que es la tercera parte de los hechos históricos, o sea, media verdad o menos”, recordó.

Éste ha sido el corazón de la celebración durante dieciséis años de los exconxuraos, patente en folletos divulgativos en los que reza que “los llanerenses fueron excomulgados por el obispo de Oviedo y, con el objetivo de alcanzar el perdón, se vieron obligados a peregrinar hasta la ciudad ataviados con sacos y con cenizas en la cabeza”. O en los versos de un romance inventado: “Para obtener el perdón / en la capital rezaron”. Ruíz de la Peña dice que “no hay documentado ningún romance histórico de los hechos”. Después, esta media verdad se ocultó con una gran cortina de humo festiva y gastronómica.

La media verdad institucional está clara. En lo festivo hubo grandes actuaciones musicales: Marta Sánchez, Sueño de Morfeo, etc. Y en lo gastronómico, cena medieval para 1.500 comensales vestidos de época y entretenidos con juegos malabares, trovadores, bufones, un torneo medieval (para recordar la gesta de Diego Menéndez de Valdés, señor de la Torre de San Cucao, en un torneo en Valladolid ante Enrique II de Trastámara, hecho distinto que sucedió treinta años antes a los perxuraos, pero que se mete en el mismo saco) y la oriental danza del vientre, cuando en Llanera, según Ruíz de la Peña, “en la época de los perxuraos no hubo árabes”. Pese a esas “licencias históricas”, el anterior Gobierno local del PP logró integrar a la de Llanera en la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas (AEFRH) de Cartagena, sede de fiestas de moros y cristianos, espíritu importado a este concejo del centro de Asturias, según parece.

Finaliza en el artículo comentando que sostener esta media verdad costó la última edición, la de 2015, 224.923,92 euros, gasto que dejó el PP presupuestado y que es el único dato de las dieciséis ediciones al alcance del Gobierno municipal actual. Aunque en silencio, muchos vecinos de Llanera se rebelan ahora contra la utilización de ese dinero con tan discutible interpretación histórica: tras ser maltratados sus antepasados dos veces por la Iglesia con una excomunión injusta y una humillación penitencial abusiva, parece que seis siglos después lo son ahora por tercera vez con una verdad a medias.