EL BABLE: Como la gallega y la catalana, la lengua asturiana logró pervivir gracias a que la formación de la nación española

La columna de Hipólito.

Publicado el 19/01/2016

Como la gallega y la catalana, la lengua asturiana logró pervivir gracias a que la formación de la nación española se llevó a cabo con mucha dificultad y de manera muy lenta, debido a nuestro atraso económico y a un sistema político corrupto e ineficaz. Baste recordar las tres guerras carlistas y el hecho  de que bien entrado el siglo XX multitud de pueblos carecían de escuela.

A pesar de ello, la modernidad fue abriéndose paso gracias a la industrialización y el bable pasó a ser una lengua residual y utilizada únicamente en los pueblos porque el castellano se impuso de forma definitiva una vez que se logró que en cada aldea hubiese un maestro y también por el hecho bien contrastado de que la clase dirigente optó decididamente por el castellano.

Desde que volvió la democracia,el debate se centraba exclusivamente en cómo conservar adecuadamente la lengua de nuestros antepasados y es así como nació la Academia de la Llingua y vieron la luz infinidad de iniciativas para que el bable no desapareciese por completo. Creíamos que el debate había quedado reducido a encontrar la mejor manera de proteger el bable, pero parece que no, Izquierda Unida sigue entendiendo que el bable debe ser una lengua oficial, Podemos parece haberse sumado a esta pretensión e incluso sus diputados asturianos han jurado el escaño utilizando el bable y, por último, el Consejero de Educación ha declarado en varias ocasiones que el objetivo es convertir el bable en lengua oficial, lo que supondría lógicamente su introducción obligatoria en las escuelas, su uso escrito por parte de las administraciones públicas e incluso abrir la puerta a todas las formas de comunicación tanto escritas como orales.

Parece, por tanto que estamos ante un nuevo escenario, porque no olvidemos que Podemos e Izquierda Unida representan a miles de asturianos y el Consejero de Educación forma parte del gobierno de Asturias, en manos del PSOE. Y esa es la cuestión, ¿estamos o no ante una nueva situación?. Por un lado, el PSOE mantiene formalmente y así figura en todos sus estatutos y conferencias políticas que el bable no debe convertirse en lengua oficial, pero a la vez permite que el consejero se exprese de manera contraria a su ideario. Esta contradicción podría tener su explicación en los acuerdos suscritos entre Izquierda Unida y el PSOE para investir Presidente a Javier Fernández, pero si se lee detenidamente el acuerdo, no se deriva del mismo que el PSOE deba implementar las medidas necesarias para conseguir la oficialidad del bable. Lo que realmente dice el acuerdo es que se creará una comisión para estudiar la mejor manera de conservar el bable. Se desconoce si se ha creado o no esa comisión y menos aún si ha llegado a adoptar algún acuerdo.

Tampoco se han dado a conocer , si es que existen,nuevos argumentos a favor de la oficialidad del bable y se repiten machaconamente los mismos de siempre: que es una lengua propia y que nos pertenece,que tenemos derecho a utilizarla o que forma parte esencial de nuestra identidad cultural.

Nadie en su sano juicio podría rebatir estos argumentos, pero la reactivación del  bable supondría mas perjuicios y peligros que ventajas y beneficios. En este mundo globalizado, en donde hasta la identidades nacionales van diluyéndose y , a la vez, van naciendo otras identidades de ámbito superior hacia las que convergemos, es un contrasentido revitalizar aquellos elementos culturales locales. En otras palabras: el bable ha perdido utilidad- Las formas de pensar, de relacionarnos, de alimentarnos y hasta de vestir y calzar van cambiando y a nadie se le  ocurre hoy en día utillizar madreñas en la ciudad, un calzado tan nuestro y que fue utilizado por todos nuestros antepasados todos los días de su vida. Y a nadie se le ocurre porque no son útiles, no se puede conducir un vehículo con ellas, no son cómodas para utilizar todo el día en las calles etc y su uso queda reservado para aquellas escasas  tareas para las cuales aún resultan el mejor calzado. Tampoco los hombres usan boinas, ni las mujeres corsés, ni nos alimentamos o aseamos como nuestros abuelos. Por el hecho de vivir diferente a como lo hacían nuestros antepasados, ¿debemos olvidar aquel modo de vida?. En absoluto, debemos conocerlo bien y recordarlo. Y como los recuerdos no son de fiar, debemos de crear herramientas para que ese recuerdo se mantenga vivo y no sólo para nosotros,sino también para nuestros hijos y nietos. Por eso se ha hecho el museo de la minería, varios museos etnográficos y un excelente centro documental, que es el museo provincial. Tienen por finalidad conocer y respetar la forma de vivir de nuestros antepasados: cómo pensaban y se comunicaban, cómo trabajaban ,sus utensilios y aperos,y hasta cómo se divertían: sus canciones y bailes etc. En ocasiones el respeto por nuestras tradiciones sale incluso de los museos y se nos presenta en vivo y es así como hay teatro en bable, grupos de gaitas y bailes, canción asturiana, mercados ambulantes que nos muestran cómo se hacían madreñas, el hilo de la lana o cómo se templaba el hierro en las fraguas. Entiendo que esta es la forma justa y adecuada de combinar el progreso y el respeto a nuestras tradiciones.

Pero aún hay otro motivo que aconseja prudencia a la hora de reactivar el bable. De todos los elementos que constituyen una cultura, sin duda alguna, la lengua es el más potente y diríamos que sirve de aglutinador de todos ellos. Si el bable se hace oficial, el riesgo de que un grupo político haga bandera de nuestra cultura es más que probable. Ya hay diputados, especialmente de Foro, que manifiestan públicamente que están en Madrid para defender los intereses de Asturias, sin darse cuenta que si todos los diputados de España hiciesen igual, el Congreso se convertiría en una especie de feria. A Madrid se va a defender los intereses generales del Estado, que es algo muy distinto a la suma de los intereses de cada provincia o comunidad autónoma. Los intereses de Asturias a quien compete defenderlos es al gobierno y a los diputados del Principado. No es en absoluto casualidad que en todas las comunidades autónomas que tienen una lengua propia oficial existan partidos políticos nacionalistas y en algunos casos con un apoyo mayoritario. Y al contrario, en ninguna comunidad que no tenga lengua propia oficial existen partidos nacionalistas. Y, no nos engañemos, los nacionalismos son por esencia excluyentes, porque hay que definir un territorio y una población que de contenido a esa nación y esto conlleva inevitablemente a excluir a aquellos que no forman parte de esa nación, de ahí que hayan sido una fuente inagotable de conflictos en todas las partes del mundo. Con todo lo que realmente más me asombra es que una persona de izquierdas pueda defender cualquier tipo de nacionalismo porque es exactamente lo contrario a la idea misma de izquierdas en su sentido marxista, que preconiza la internacionalización como idea central de su filosofía. Pues curiosamente, en Asturias es la izquierda quien abandera esta pretensión.