Rafael Areces Fernández, el más joven Alcalde de Llanera

Señala lo más negativo de su ejercicio como el haber tenido que finiquitar contratos temporales, consecuencia de la crisis económica y en el sentido más positivo, la puesta en marcha de la escuela Taller en la Plaza de La Habana por lo que suponía de favorecer el aprendizaje de un oficio por gente joven

Publicado el 13/02/2016
El tapin Rafael Areces Fernández, el más joven Alcalde de LlaneraRafael Areces Fernández

Alcaldes de Llanera en la actual época democrática III

 Esta es una parte más de la serie de artículos que, manteniendo la idea original de uno por mes y consecutivos, resume la charla con los alcaldes de Llanera bajo la actual Constitución de 1978, hoy con el socialista Rafael Areces, cronológicamente el tercero y también el más joven de los alcaldes que hubo en Llanera hasta la fecha en dicho período constitucional.

 Rafael Areces Fernández, fue concejal de Juventud, Cultura y Deporte con 23 años, de 1987 a 1991, al mismo tiempo que portavoz del PSOE, bajo el segundo mandato de Justo Suárez. Este puesto a sus años, quizá influyó en la preocupación por el empleo de los chavales de su época en la Alcaldía.  De 1991 a 1995 entre los 27 y los 31 años, ejerció como Alcalde con mayoría absoluta. En las elecciones de 1995 no renovó la Alcaldía, pues aunque el PSOE local acordó con Izquierda Unida constituir una mayoría de izquierda suficiente para continuar como Alcalde, la militancia de este último partido tumbó en asamblea el deseo de sus propios concejales, con lo que el Partido Popular capitaneado por José Avelino Sánchez,  llegó a la Alcaldía. Areces, ya en la oposición, fue el portavoz del PSOE de 1996 al 2000, momento en que abandonó la política municipal.

 Siendo el tercero de los entrevistados, cabe pensar que las cuestiones a plantearle no le caían de sorpresa e incluso quise deducir que había reflexionado previamente a nuestro encuentro sobre sus años en el Ayuntamiento y particularmente sobre las obras más significativas durante su mandato, tal como telefónicamente le había pedido. Aportó las fotos que más rápido encontró –entregando trofeos en el concurso de ganado de San Cucao en 1992, en la inauguración de la cárcel en 1993 –que aparte de ligar su nombre a la zona influyó positivamente al Concejo creando  empleo local  y diferentes obras adicionales-, oficiando la boda de su hermano, como ejemplo de las innumerables que celebró y para la espontánea que le hice en el exterior de su oficina del Parque Tecnológico, no fue necesario ni “posar”.

 La charla tiene lugar en su propio despacho de la empresa que posee en el citado Parque Empresarial, un local de tamaño medio con las paredes repletas de archivadores, lo que transmite la idea de ser, más que de representación, de currante; lo preside por una lámina del Guernica de Picasso, “por lo que políticamente significa y también porque en esa localidad del País Vasco está la sede central de la franquicia”. Sobre la mesa de trabajo, algunos retratos familiares.

 Personalmente nos conocemos desde hace poco más de un año, cuando yo mismo participaba en la presentación de un libro sobre el recordado fotógrafo José María, y también coincidimos en algún que otro evento cultural. Casi tres horas de charla fluida, tranquila y relajada, permitieron un recorrido desde los años vitales de su juventud, donde la naturalidad permitió aflorar la emoción de recordar a un padre políticamente muy significado a quien las circunstancias políticas y laborales de su época, no le permitieron ostentar la máxima representación municipal que años después alcanzaría el hijo, nuestro protagonista de hoy.

 

 Las otras “Piniellas”

Rafael Areces Fernández nació en 1964 en el barrio de La Piniella, en Posada, junto al actual Grupo Escolar , creció en los alrededores de Casa Laureano y hoy día vive en Posada a medio camino entre uno y otro lugar. Casado y con dos hijos, fue gerente de  la Sociedad Estatal de Estiba del Puerto de Avilés desde 2008 al 2011, momento en el que, al privatizarse aquélla, pasó a ser responsable de facturación en la Autoridad Portuaria de Avilés, lo que simultanea con la asesoría de su propiedad en régimen de franquicia, que puso en marcha ya en 1996, tras salir de la Alcaldía.

 Estudió en la escuela pública de Posada de Llanera, después en el Instituto de Lugones y se diplomó en Ciencias Empresariales en 1988 por la Universidad de Oviedo. Se define a sí mismo como un tío tranquilo, trabajador, deportista (practica ciclismo, sky y senderismo), le gusta disfrutar del fútbol, de las charlas y reuniones con sus amigos y también “de las catas de vino”. Releyó La Regenta varias veces, cuya lectura también recomienda;  Mariano José de Larra es uno de sus autores de cabecera ya desde el Instituto. Actualmente lee “nunca te fíes de un economista que no dude”, libro éste del que son autores tres economistas ovetenses y del que en la Red se dice que considera a “la duda como herramienta de investigación científica, que la economía es la ciencia de la incertidumbre y el método de prueba-error, la palanca del progreso humano”. Por otro lado, le impactó el análisis que “de lo público” hace Antón Losada en “Piratas de lo Público”, una de sus últimas lecturas.

 Aficionado al cine español, “la lengua de las mariposas” es una de sus películas preferidas; Ana Belén sería “su actriz”; vivió con la intensidad propia de sus años la movida de los ochenta; el “para ti” de “Paraíso” sería ese tema musical, personalmente  significativo y aún hoy día acude a los conciertos de “Los Secretos”.

 

Vivir entre socialistas

            “Era el espíritu que se mamaba en casa, sin adoctrinamiento, pero presente en las vivencias del día a día”, mucho más allá de aquélla habitación bautizada como “la escuela” donde su padre que era profesor mercantil y que de mayor hizo Magisterio, impartía las típicas “clases particulares” a chavales del momento, después de su jornada laboral en la fábrica de Metales de Lugones; su abuelo paterno conoció la cárcel franquista y el materno tuvo intervención significada en la fundación de la UGT de Corvera; además, su  padre Edelmiro Areces, fue el primer candidato socialista con el PSOE de Llanera y actuó reiteradamente a modo de muro  de contención de las ansias de Rafael por incorporarse, ya con 15 años, a las Juventudes Socialistas; “tendrás tiempo” le decía, y por ello tuvo que esperar hasta los 18 para afiliarse. Recuerda ver la comitiva de Franco pasar hacia o desde La Piniella en San Cucao desde la verja de la escuela de Posada, lo que suponía para los guajes un momento de fiesta; a su muerte, evoca cierta prevención familiar “por lo que pudiera pasar” y aún hoy se sorprende de lo presente que “el caudillo” sigue 40 años después de su muerte. Aquél guaje de unos diez años quedó impactado por los pergaminos que recogían el testamento del dirigente muerto y el primer discurso del Rey. Aunque no se reconoce monárquico, la figura de Juan Carlos le parece que fue válida y muy útil, hoy superada por el saber hacer de Felipe VI, mucho más conectado con la realidad. Ve  a Adolfo Suárez como un actor decisivo en la normalización democrática. El “tejerazo” lo vivió en el Instituto donde las clases siguieron su curso normal y recuerda haber ido con algunos compañeros, durante el recreo del día 22, a un bar cercano para ver por televisión las últimas novedades sobre el particular.

 Vicente Llana le buscó para integrarse en la segunda candidatura de Justo, y así se incorporó a un Ayuntamiento con la vida democrática ya normalizada encargándose de juventud, cultura y deporte además de la portavocía del Grupo municipal; cuando fue necesario buscar candidato para las elecciones del 26 de mayo de 1991, Miguel Ángel Blanco, el Secretario de la agrupación local residía entonces en Gijón y aunque legalmente no era un impedimento para ser candidato, la Directiva decidió que Rafael era la persona adecuada y así, fue proclamado candidato del PSOE y llegó a la Alcaldía, con mayoría absoluta, nuestro protagonista de hoy.

 En un díptico promocional de la candidatura de aquéllos momentos, puede leerse que se buscaba una continuidad en la gestión municipal, a la que  se aplicarían con el mismo ímpetu, ilusión, honradez, seriedad y ganas de trabajar demostrado por el equipo saliente, en afrontar los nuevos retos que surgirían.

 

El Alcalde Areces

Cree más probable que haya optado por prometer y no jurar sus cargos públicos en la toma de posesión de los mismos, aunque no lo recuerda con exactitud. El concejal Areces, simultaneó su actividad como concejal de 1987 a 1991 con los estudios de económicas, y en dar clases particulares en Posada fundamentalmente a alumnos de EGB.  En 1991 la única persona que estaba liberada, con sueldo por dedicación exclusiva y seguridad social, era el Alcalde. En 1992 se acordó la liberación de un segundo concejal, pues las crecientes necesidades del Ayuntamiento lo requerían. Aquélla Corporación la integraban 9 concejales del PSOE, 4 del PP, 2 del CDS y 1 de IU. Casualmente, los líderes de las otras fuerzas políticas eran todos de su misma “quinta del 64”; quizá por ello con  Ángel González Naveiras del Centro Democrático Social , Juan Carlos Hevia  del Partido Popular y Miguel Ángel Fernández de Izquierda Unida hubo siempre buena relación personal a pesar de las refriegas políticas basadas fundamentalmente en la organización de las comisiones municipales y los sueldos.

 Piensa que el Alcalde debe ser de una honradez manifiesta, accesible y cercano a la gente; la juventud es un plus que ayuda a dejarlo todo en el empeño de servir, ya que siempre espera una labor ingente y es necesario “quemarse” en ella durante un tiempo y después, saber dejar paso a otros, “pues el cargo es transitorio”. Ser concejal ayuda a ser alcalde, aunque siempre se está aprendiendo. Hay que saber escuchar, no discriminar a ningún colectivo o persona, formar un equipo “para el municipio”, no para el Partido. El cargo le aportó una experiencia personal y de gestión muy positiva en su juventud, e incluso lo considera como un máster con el que se materializaba a diario las teorías de las aulas universitarias.

 Para un municipio del tamaño del de Llanera se necesita más un gestor que un político, pues las necesidades vecinales deben estar por encima de las conveniencias del Partido, aunque es posible que no ser suficientemente “político” suponga precisamente algún “coste político”. Está convencido de no haber sacrificado los intereses públicos vecinales en aras de otros políticos e incluso las discrepancias con el PSOE regional, por ejemplo,  sobre los proyectos que éstos barajaban de favorecer el crecimiento de Lugo como una ciudad dormitorio, se solventaron cortésmente en aras de un urbanismo más limitado, y fundamentalmente, porque no se podían garantizar los consiguientes servicios sociales, de salud, educación y demás que se derivarían de aquél plan.

 Coincidió su mandato con el de los presidentes Silva, Vigil y Trevín, y con sus administraciones siempre hubo una sintonía razonable y se materializaron en diferentes grados, según qué, proyectos municipales de envergadura como veremos después.

 La “apertura de puertas” en el Ayuntamiento implantada por su predecesor, siguió siendo un hecho diferenciador con él, así como publicitar los horarios donde los diferentes concejales estaban disponibles para atender a los vecinos. Al menos, en mayo y noviembre de 1993 se distribuyeron gratuitamente dos boletines informativos donde se buscaba acercar al vecindario las actividades municipales, la organización del consistorio y las realizaciones más importantes, buscando dar salida a la constante preocupación de ser accesibles para los administrados. La prensa provincial se ocupaba poco de Llanera, y algunos intentos de consolidar un apartado local permanente  en La Nueva España, no se lograron, por lo que el boca a boca, la ayuda de los alcaldes de barrio y la celebración de concejos abiertos, complementado por los boletines antes citados, eran los medios de hacer llegar a los vecinos lo que se hacía desde el Ayuntamiento en todo el Municipio. Convencido de haberlo hecho bien en un elevado porcentaje, no solo a nivel individual, sino como equipo en liderazgo participativo, cree que es necesario, además, que los vecinos así lo vieran.

 Señala lo más negativo de su ejercicio como el haber tenido que finiquitar contratos temporales, consecuencia de la crisis económica y en el sentido más positivo, la puesta en marcha de la escuela Taller en la Plaza de La Habana por lo que suponía de favorecer el aprendizaje de un oficio por gente joven y la extensión del alumbrado público, servicio éste siempre muy agradecido por el vecindario. Mención aparte le merece los difíciles días de las concentraciones de repulsa ante el Ayuntamiento por el terrorismo etarra.

 Él mismo se casó en el Ayuntamiento, oficiando el Teniente de Alcalde Miguel Ángel Blanco; también recuerda que el número de las bodas civiles celebradas por él es inmensa, de parejas de toda Asturias y que la lista de espera era larga, dado que sólo estaba autorizado para celebrarlas el propio Alcalde sin posibilidad de delegación, salvo ausencia justificada.

 Cuando a pesar del acuerdo con los concejales de Izquierda Unida para mantenerle en la Alcaldía  tras las elecciones de 1995, no se refrendó en la asamblea de afiliados de la propia IU, pasó a la oposición ocupándose otros 4 años de la portavocia del grupo municipal socialista. Le quedó básicamente la satisfacción de haber cumplido con honradez y le agradaría que se le recordara tanto o más por ser buena persona que por ser un buen alcalde. No es consciente de haber perdido amigos por la política, y sí se fraguaron algunas nuevas amistades, especialmente con trabajadores municipales, que aún perduran.

 

 Realizaciones

Si se quiere reconocer “poder” a un Alcalde, habría que invocar, dice, la orientación que da al presupuesto – con su mandato cree recordar se llegó en Llanera a los mil millones de pesetas- , por lo demás siempre corto y en su caso, afectado por la crisis económica de de los ochenta y los recortes a principios de los noventa. Consciente de que las realizaciones que se materializan en un mandato son consecuencia muchas veces de una planificación anterior, cree necesario trabajar pensando siempre a largo plazo,  “no solo en 4 años” y teniendo el programa como guía; nunca se hicieron inauguraciones más allá de las “supramunicipales” con la concurrencia de autoridades regionales o nacionales, pero siempre visitó las obras de cierta envergadura ya finalizadas para ver qué nivel de terminación tenían.

 En su época culminó la compra de los terrenos para el Instituto en Posada y fue construido éste, aunque se inauguró por el ministro Rubalcaba cuando él ya no era Alcalde; llevar actividades culturales fuera de Posada, fundamentalmente música a los colegios  comarcales en cuyas aulas comenzó a funcionar la actual escuela de Música municipal, que sería pionera en Asturias al implantar el estudio de la gaita asturiana como oficial; la Biblioteca en Lugo; el taller municipal de Radio más tarde conocido como Onda 22; celebrar el día de Libro con la presencia de Ana María Matute en los colegios de Llanera; editar la obra de Cuno Corquera, o asumir el “cántico a Llanera” de este autor como Himno del Concejo,  son hitos significativos  en el ámbito cultural, donde reconoce que la capacidad dinamizadora  del director de la Casa de Cultura, José Paz, fue importante.

 La autopista Lugones-ASIPO, mejorar suministros de luz, saneamiento y caminos en localidades cercanas a la Cárcel y carreteras entre ésta y la autopista y la influencia de todo ello en el empleo local, requirieron la colaboración supramunicipal; revisar las normas subsidiarias para adaptarlas a las del Principado y fomentar un desarrollo local más específico; ampliar el parque de Posada; mecanizar las tareas de la incipiente limpieza viaria; la compra para almacén Municipal de la planta de Mangas; un local adecuado para Juzgado y Policía Municipal; una estación radiotelefónica en el Fresno, la informatización de tareas municipales, así como el inicio del llamado “proyecto noroeste”, obra ésta que pretendía  extender la red municipal de agua a través de CADASA en aquélla zona del Concejo, serían “actuaciones en algunos casos poco vistosas porque sus resultados serán a corto plazo, pero necesarias y generadoras de calidad de vida”, se dicen en el Boletín Municipal de Noviembre de 1993.

 Los centros sociales en Cayés, Posada, y compra de terrenos y adjudicación de obras  para el de Lugo e implantar la tele-asistencia domiciliaria, fueron pasos positivos para la llamada tercera edad. El programa de integración de minorías étnicas construyéndoles viviendas en la zona de los Guixarros, y supervisar su desarrollo, contribuyó a normalizar una situación potencialmente conflictiva.

 El arranque de la Escuela de Cerámica, de la Escuela-Taller y la colaboración del Ayuntamiento con el INEM, y financiaciones europeas  formó en diferentes oficios a chavales desempleados, resultando  profesionales cualificados algunos de los cuales son reconocidos como tales hoy día  y, además, rehabilitar edificios de patrimonio municipal como la Plaza de Abastos, adaptar para Albergue la escuela de Robledo, o para centro social las escuelas de Pruvia. El Centro de Empresas en los antiguos almacenes municipales junto a la Plaza de Abastos, se concebía como el espaldarazo definitivo a los jóvenes ya formados en la citada escuela taller, en los inicios de su andadura profesional independiente.

 

 “Municipalista” convencido

Así lo manifiesta, y cree que el Ayuntamiento como lo  más cercano a los vecinos, es la administración que mejor gestión para éstos puede realizar.  Convencido de que “los municipios no son una isla”, más que reducir su número sería partidario de reorganizar la administración dotándolos con más recursos; en su época el Ayuntamiento de Llanera estaba representado en los órganos de Cajastur, Mercasturias y Cogersa.

 Si bien su gestión municipal disfrutó de autonomía en relación con el partido y la sintonía con la agrupación local fue buena, el pertenecer al PSOE, un partido grande y estructurado, aportaba la seguridad de poder compartir ideas y experiencias a gran escala ya que “hay gente pensando siempre” y se dispone de un programa marco que puede ayudar en lo local.

 Si bien la administración municipal siempre fue suficiente con sus funcionarios, -de a pié y de carrera- para solventar la problemática local, en lo político, participar enreuniones sectoriales -juventud, cultura, servicios sociales, empleo, etc.- organizadas por la Federación Socialista, resultaba fructífero ya que permitían aportar y compartir vivencias de todo tipo con  otros munícipes.

 

El hoy, prólogo del mañana

Hace unos días recibió junto a otros veteranos militantes, el reconocimiento de la agrupación local por más de 30 años de militancia, con lo que queda patente su buena relación actual con el partido; habitualmente colabora como interventor en las elecciones, generalmente en el Colegio de San Cucao, lugar por el que siente una especial predilección por ser una única mesa, sentirse como en familia y tener la zona cierto “aire rural”. Con la satisfacción de saber que ya no es el último Alcalde socialista que tiene Llanera, presenció en vivo la llegada de Gerardo Sanz a la Alcaldía.

 En su época, antes de las elecciones, se recorrían las parroquias para recoger ideas de los vecinos en general y de asociaciones, ganaderos, militantes y otros grupos en particular, ideas que tras la evaluación pertinente conformarían los programas electorales. El ya cerrado cine de Lugo, la plaza de Posada, las escuelas de la Rotella y Lavares, junto al Salón de Arlós eran algunos de los escenarios donde se celebraron los mítines en los que junto a otros miembros del Partido y concejales participó. Aunque piensa que raramente aportan militantes, sí sirven para levantar el ánimo y movilizar a los fieles.

 Preocupado por un cierto retroceso en las libertades democráticas, por ver cómo se sacrifican logros conseguidos en los últimos años con muchos esfuerzos de la sociedad en general y con una crisis económica quizá interesadamente agudizada para recortar derechos laborales, reconoce que periódicamente necesita desconectar “por salud mental”.

 Ve a Ciudadanos como la nueva marca “de la derecha”, con aire fresco y nuevo que compensa el agotamiento del Partido Popular. Al izquierdista Podemos lo considera  consecuencia directa del malestar existente, causado en parte por los errores de “la propia izquierda”. A ambos los considera bienvenidos si su llegada obliga a reaccionar al PSOE en particular y a los restantes partidos en general, y traen una mayor profundización democrática. Falta la prueba de ver plasmarme sus ideas en una gestión sensata y cómo se encaja ésta en la tozuda realidad de tener que elegir obligados por unos recursos escasos.

 Es consciente de que los jóvenes actuales no tienen la motivación de los “viejos” y cree que hay que reflexionar en cómo lograr una mayor implicación de los mismos, conseguir que la aportación democrática del público en general sea más fluida, y que se vea más en la práctica que la opinión personal tiene transcendencia.

 Ahora mismo no volvería a la política, aunque quizá lo piense cuando le llegue la jubilación laboral. Hay dos “políticos” que merecen toda su aprobación, Felipe González con quién incluso compartió espicha momentos antes de que despidiera a Juan Pablo II en el Aeropuerto y Justo Prado, con quien pasó unos años en el Ayuntamiento memorables.

 Ve al actual equipo socialista de Llanera con ganas, formación, capacidad e ideas innovadoras; con mucha fe en el actual regidor municipal, conociéndole como le conoce, le pediría “que sea fiel a sí mismo” y le gustaría que como alcalde fuera tan bueno como es compañero de partido.

 La problemática de urbanismo quizá sea similar ahora a la de su época; posiblemente la actual crisis constructiva favorezca a Llanera, cuyo PGOU  sin conocerlo a fondo cree debe orientarse hacia un crecimiento controlado y planificado con visión de futuro ya que la “calidad de vida” que aporta Llanera, es un valor a conservar. Las variantes que se pretenden son transcendentales y Villabona –tan castigada por la crisis- merecería ver su histórica estación de tren rehabilitada y protegida para el disfrute general.