José Ignacio González Escandón “Mi plaza era trabajar 24 horas al año los 365 y si querías irte de vacaciones tenías que buscar un sustituto”

“Soy de los pocos médicos de mi generación que tuve la satisfacción de visitar a un paciente a caballo”

Publicado el 16/02/2016
El tapin José Ignacio González Escandón “Mi plaza era trabajar 24 horas al año los 365 y si querías irte de vacaciones tenías que buscar un sustituto” Ignacio Escandón y su amigo Carlitos.

“Me gusta mucho lo que hago y siempre tuve el sentimiento y presentimiento de hacerme médico, los veía de pequeño como dioses. Tenía muy claro que quería ser médico de pueblo”

“La jubilación es tarifa plana puedes hacer de todo porque tienes todo el tiempo del mundo para, pero lo que pasa es que tengo el gusano dentro y no lo puedo echar fuera. Solicité a la administración la prolongación del estado activo y no me la concedió”

José Ignacio González Escandón  en natural de Oviedo, donde reside en la actualidad, aunque estuvo trabajando en Badajoz, Gijón, Tineo, Arlos y el pasado mes de agosto se retiró en Posada de Llanera. Escandón es médico de familia se licenció en la Universidad de Oviedo en el año 1976, “no había hecho el servicio militar y me mandaron para Córdoba y después me destinaron al Hospital Militar de Badajoz, donde estuve 5 meses en el servicio de medicina interna con el internista el Capitán Velilla, en ese momento nació mi hija mayor Andrea y me licenciaron, aunque me hubiera quedado allí por lo menos un año”, recordó.

Después se comenzó a buscar la vida y encontró trabajo en el Hospital Provincial de Badajoz, “como era julio los médicos querían coger vacaciones y yo con mis 27 años tenía muchas ganas de trabajar y les conté la experiencia con la que contaba, las prácticas en el Hospital Universitario Central de Asturias y el militar de Badajoz, y estuve trabajando todo el mes de agosto sin descanso los 31 días de agosto haciendo guardias de 24 horas, y no podía dormir por el calor con más de 42 grados de noche. Me echaba de 5 a 8 de la mañana pero me despertaban las monjas para atender a los enfermos”, destacó.

Al acabar el contrato gracias a un visitador médico se enteró de que quedaba libre la plaza de un pueblo de al lado que se llamaba Nogales, porque al médico de allí le quedaba la última parte de las Milicias, “fuimos  a la consejería de Sanidad y me contrataron, pero como enfermero porque el que lo llevaba estaba de baja y no había enfermero para suplirlo y tuve que aceptar. Además tuve que atender también el pueblo de la Morera porque quedaba vacante, fui enfermero practicante de la Morera y Nogales durante año y medio, el verano siguiente el médico de Feria cogió un mes para realizar las oposiciones y me encargue de los tres sitios a la vez”, apuntó.

Pasado ese año recibió la llamada de su suegro, que se había enterado de que quedaba libre una plaza en el ambulatorio Puerta de la Villa en Gijón, “yo estaba muy contento en Badajoz, pero al final me convencieron y acepté volver a Asturias”, aseguró. En Gijón Escandón llevaba la consulta del ambulatorio, iba dos veces a la semana a un geriátrico de Somió y los otros tres días iba a la Casa de Socorro a una consulta de beneficencia.

Escandón es médico de APD (Asistencia pública Domiciliaria) que son funcionarios por oposición nacional y Nogales, La Morera y Feria, eran localidades de ese tipo. En la Puerta de la Villa existían dos plazas la del seguro de zona y los de APD, está última implicaba ser responsable de la sanidad local, pasar consulta, vacunar, inspecciones de locales, dar las cédulas de habitabilidad y hacer autopsias.

En Gijón estuvo dos años hasta que llegó un médico titular desde Arriondas en un concurso de traslados. “Volví a la consejería y me destinaron a Tuña en Tineo, allí había una casa de médico pero llevaba varios años cerrada porque el anterior médico vivía en Tineo. Hablé con el alcalde de barrio y me arreglaron la casa en tres semanas, mientras tanto me quedé en el bar pensión  Casa Pipo”, explicó. Escandón trabajó en Tuña desde 1978 hasta 1994. “Mi plaza era trabajar 24 horas al año los 365 y si querías irte de vacaciones tenías que buscar un sustituto”, aseguró. En Tuña nacieron sus otros dos hijos, Nacho y María.

En el año 1981 se presentó a la oposición nacional y la sacó, se presentaron un total de 20.000 aspirantes en toda España para 3.000 plazas. “Estando en Tuña me vinieron a buscar de la térmica, Unión Fenosa, para que colaborase con ellos como médico de empresa y para que los trabajadores no tuvieran que desplazarse, además atendía a sus mujeres y sus hijos. Una de las anécdotas es que cuando me vine para Llanera y lo dejé, una de las hijas de uno de los ingeniero que se fue con su madre a vivir a Oviedo  y llevaba unos días mala sólo quería que la atendiera yo, ya que me conocía desde pequeña y cuando era mocina la madre me lo contó y ella se ponía colorada”,  recordó entre risas. Su día a día era primero visitar varios pueblos de la parroquia que estaban cerca de Tineo, después iba varias horas a Unión Fenosa y vuelta para Tuña.

En 1984 fue cuando se crearon los Centros de Salud supuso una mejora para los médicos de APD porque pasaron  en Tinero de ser cuatro médicos, dos enfermeros y una matrona a ser una plantilla de 8 médicos, 8 enfermeras, un pediatra y dos administrativos y comenzaron a descansar a partir de las tres de la tarde,  menos los fines de semana que las guardias eran viernes de tarde, sábados y domingos cada 8 fines de semana.

Se construyó el Hospital de Cangas de Narcea y esto supuso que ninguna mujer volviera a parir en su domicilio cuando iban apuradas y no daba tiempo a llevarlas al Oviedo, incluso alguno de los menores que nacieron allí llevan su nombre. “El compañeros más cercano estaba en Tineo a 15 kilómetros y cuando iba a un pueblo tenía que ir yo sólo y apañármelas”, apuntó. Cuando llegaron los centros de salud Escandón se trasladó a vivir a Tineo.

“Soy de los pocos médicos de mi generación que tuve la satisfacción de ir a visitar a un paciente a caballo. Porque en aquellos años la orografía de Tineo era complicada todavía, lo de las pistas llegó después. La primera vez fue hasta Tuña una señora en caballo para que atendiera a su padre en Espinaredo y la atendí después de la consulta, y yo de aquella tenía un dos caballos, y le dije ahora mismo subo y me dijo que sólo podía ir en coche hasta Puente Castro y después tenía que subir a caballo, me cogió el maletín y subí en el caballo. Era mi primera vez y me agarré tan fuerte con las piernas que al bajarme no podía andar, la señora fue agarrada a la cola del caballo todo el camino”, recordó.  Desde ese momento, decidió subir y bajar a pie y nunca más se montó en caballo.

Después solicitó el traslado para el Centro de Arlos en el 95 y sabía que el médico de Posada de Llanera, Bernardo, se jubilaba en uno o dos años y después pasó a ocuparla. En Llanera estuvo desde septiembre del 1994 hasta agosto de 2015. “Me gusta mucho lo que hago y siempre tuve el sentimiento y presentimiento de hacerme médico, los veía de pequeño como dioses. Tenía muy claro que quería ser médico de pueblo”, apuntó. Escandón aseguró que en Llanera encontró gente realmente agradecida, afable, buena y respetuosa, cambio a Posada para mantener un contacto más cercano con los compañeros.

“La jubilación es tarifa plana puedes hacer de todo porque tienes todo el tiempo del mundo para, pero lo que pasa es que tengo el gusano dentro y no lo puedo echar fuera. Solicité a la administración la prolongación del estado activo y no me la concedió”, apuntó. Pero pasados unos meses de jubilado le surgió la posibilidad de abrir una consulta en Llanera, en las oficinas del polígono de Asipo y en ello está, preparando todos los trámites necesarios para ponerla en funcionamiento.