Carta al director: ¿Cuántos reales nos cuestan realmente la Familia Real?

Publicado el 18/03/2016
El tapin Carta al director: ¿Cuántos reales nos cuestan realmente la Familia Real?

Puede que sea más difícil de comprobar que las famosas ondas gravitacionales; incluso nos exigirán un largo proceso de investigación, demostrar la tesis de Einstein ha llevado cien años, saber lo que gana el rey era un misterio desde 1979. La contabilidad real es oscura cuál agujero negro del universo.

En un principio quedó la familia Borbón al margen de la ley (de la Ley de transparencia), sin justificación ninguna; claro que con el cariz que fueron tomando las cosas, particularmente desde el asunto Urdangarín, han preferido hacer como que la acatan. Hace poco tiempo que empezaron a facilitar una especie de cuentas; “como cualquier monarquía moderna”, nos dijeron sus palmeros. Sin embargo, como en este país hay algunas gentes viajadas, enseguida hubo periodistas dispuestos y dispuestas a refutar la afirmación de claridad, “los escasos tres folios de la web de la Casa real contrastan con los 136 de la monarquía británica. En ellos podemos ver cuánto gasta la familia real inglesa en su servicio postal, en su sistema de incendios y de salud, en gas, agua y teléfono, o incluso una larga lista en la que se detalla cuánto gastan en cada viaje que hacen”.

¡Vaya por dios, hombre, ya están estos chinchando! Porque resulta que los viajes de los monarcas españoles, por ejemplo, corren a cargo del Ministerio de Exteriores. O sea, desde 2011 nos quieren hacer creer que nos cuentan el uso de los dineros, “de libre disposición del Rey para el mantenimiento de su Familia y Casa”; incluso aparecen hermosos cuadros comparativos conforme a los cuales se ve que se aprietan el cinturón, como cualquier vecina estirando su salario de cajera de Mercadona. De acuerdo con la partida que aparece en los Presupuestos generales del estado se ha pasado de 8’9 millones de euros en 2010 a  7’8 en 2015; más baratos, y eso que ahora tenemos dos reyes y dos reinas, lujo al que no llegan británicos, escandinavos y otros países monárquicos.

Sin embargo es mucho más lo que se callan. Veamos: ¿Cuánto nos cuesta cada viaje interior, con sus centenares de efectivos de seguridad, con dos ambulancias medicalizadas siguiendo la caravana de coches, con una planta de hospital cerrada por si acaso en cada ciudad que visitan? Nadie nos lo cuenta; esos gastos van contra los presupuestos de Interior y de Sanidad. Al igual que el Ministerio del Ejército paga la Guardia real, o Hacienda un parque móvil de centenares de vehículos. Los Borbón y Grecia no viven en pisos propios, ni pagan alquiler por las chabolas que les prestamos, cuyo mantenimiento, con los parques y jardines con animalitos y todo van a cargo de Patrimonio nacional; o sea, ustedes y nosotros. Tampoco han menester de contratar con una casa de alarmas, ya les ponemos unos cuantos guardias, si eso; más aún, cuando se casan también nos preocupamos de su seguridad y la de sus invitados (del transporte se encarga ALSA).

Como estas partidas contables no se explican claramente, como los que viven en palacios no hacen pública su declaración de la renta, -“para resguardar su intimidad”-, no tenemos más remedios que hacer conjeturas. De vez en cuando algún periodista se atreve a opinar al respecto, aunque ya quedan pocos valientes que mantengan el puesto de trabajo, y si no ver la última desbandada de El Jueves, por una portada. Bueno, siempre nos quedará 


The New York Times, que en 2012 se atrevía a asegurar que la fortuna de Juan Carlos estaba en torno a 1700 millones de euros. Como siempre saltaron los columnistas de la prensa oficial; el asunto viene de largo, en 2012 la revista especializada Eurobusiness hablaba de 1790 millones de euros; El Mundo, en un artículo anónimo, salió rápidamente al quite para asegurar que habían contabilizado bienes que eran de Patrimonio nacional, no del rey. Para dar idea de que la publicación de la European Press Limited no sabía lo que se traía entre manos señalan una equivocación del redactor: dice que Felipe es el primogénito; nada extraño, ya que sin serlo hereda la corona.

Herencia, una vez más, como justificación de los bienes, parte de ellos en el extranjero. El Mundo asegura que ha recibido de su abuelo Alfonso XIII el equivalente actual a 100 millones de euros, cantidad más modesta que la que dicen. Otro informador amigo dice que mucho menos, sólo recibió de su padre, el Conde de Barcelona unas propiedades inmobiliarias, la de más valor un chalet que se vendió en 2’7 millones. Resultan curiosos los paralelismos, herencias y cifras patrimoniales. La NBC hace tres años hablaba de 2000 millones de euros; en el momento de la abdicación Economía Digital y otros medios aseguraban que se jubilaba con una bolsa de 1600 millones.

Bueno, independientemente de lo que, tacita a tacita, hayan ahorrado Juanito y Sofy, toda esta tropa, ¿cuánto nos cuesta? Algunos periodistas creen calcular 60 millones al año, otros, detallando con más precisión ministerio a ministerio, hablan de 560. No tenemos que jugar a adivinos, el nuevo gobierno ha de explicar claramente cuánto se nos lleva este inútil boato, después ya nos encargaremos nosotros de aplicarles la Reforma laboral para dictaminar un despido por causas objetivas, -nulo rendimiento-, sin derecho a indemnización ni prestaciones de desempleo; incluso haremos otras cuentas: el dinero que deban devolver por apropiación indebida.

 

Por Juan Luis Vallina Ariznavarreta y Miguel Ángel Fernández