Carta al director: Deshojar la margarita

Publicado el 06/04/2016

¿Habrá repetición de elecciones en junio? ¿Habrá al final un acuerdo? Esa es la pregunta que nos hacemos los españoles desde las pasadas elecciones del 20D. En aquella fecha y fruto de los resultados en las urnas, nos hemos dado una composición política muy fragmentada que hace difícil cualquier formación de gobierno que garantice cierta estabilidad, pero que es el reto que tienen las distintas fuerzas para evitar la frustración de [email protected] [email protected]

De una parte, una alianza de las derechas que representan PP y Cs., no solo no conforma una mayoría estable, sino que la línea roja trazada por Cs. respecto a la corrupción que en mayor grado salpica al PP hace aconsejable no ir de la mano, salvo que ese acuerdo se dispersase en una fórmula a tres junto con el PSOE-tal y como apuesta el PP-, y que los socialistas  descartan de forma tajante y que de producirse significaría el fin de la socialdemocracia como ya pasara en Italia y Grecia a título de ejemplo. De esta opinión se desprende igualmente una alianza a la alemana  PP-PSOE que supondría la muerte de este segundo partido.

El actual acuerdo PSOE, Cs. queda lejos  de una mayoría estable que permita la gobernabilidad y menos aún de que sea garantista de los cambios que la mayoría social exige y el acuerdo a tres bandas con Podemos parece un imposible dada la incompatibilidad programática entre Cs y Podemos.

Otra fórmula es la alianza a la valenciana, entre las fuerzas de izquierda  que suman 11,5 millones de votos y que tampoco esta suma garantizaría una mayoría estable, pero estaría más cerca de ello dado que podría contar con la abstención o asentimiento de las fuerzas nacionalistas, con las que de ninguna forma parece contar el Partido Popular que se encuentra solo en esta travesía. El riesgo bien vale la pena si queremos cambiar el actual estado de cosas. Una lucha más comprometida contra la corrupción, los desahucios, las desigualdades sociales, la precariedad laboral y por supuesto la derogación de las leyes regresivas aprobadas con la mayoría popular que han supuesto un claro ataque a los derechos fundamentales de las personas.

Si la falta de entendimiento supone volver a las urnas, estaremos avocados a un rotundo fracaso de participación y lo peor aún,  que los resultados que se vislumbran no iban a cambiar sustancialmente el mapa político por lo que cabe suponer estaríamos en las mismas, solo que más endeudados e incrédulos ante nuestros políticos.

 

Juan Luis Vallina Ariznavarreta