Los acuerdos de Europa con Turquía y otras cosas

Carta al director

Publicado el 30/04/2016

La firma del Acuerdo de la CE y el gobierno de Turquía sobre deportación colectiva de refugiados, viola varios acuerdos internacionales como la propia Convención de Ginebra para los Refugiados, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Carta Social Europea, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, los propios Tratados de la Unión Europea y la Carta de Derechos Fundamentales e incluso Constitucionales de los Estados Miembros.

Hay que decir que los mandatarios europeos no solo no asumen responsabilidades por las guerras que están detrás de este movimiento masivo de refugiados, sino que incluso los alimentan con el comercio de armas a las partes en conflicto.

La expulsión colectiva a Turquía a cambio de dinero de los países comunitarios y por tanto de todos los contribuyentes, la concesión de visados a trabajadores turcos que deseen trabajar en la Europa Comunitaria y la presión para  incorporar a Turquía en la Comunidad Europea,  no aclara sin embargo  las condiciones que se van a poner en marcha para la acogida de los refugiados. Si van a seguir  en campamentos de refugiados o en campos de detención, qué pasará con los kurdos sirios o turcos tan reprimidos por el gobierno de Erdogán, quién vigilará las condiciones de vida y el trato que reciban, etc. Igualmente nadie va a poder garantizar en qué y cómo se van a gastar los tres mil millones  que el gobierno turco recibirá de los países comunitarios y que serán seis mil en el 2018 –por exigencia del mandatario otomano-.

En fin toda una serie de interrogantes a las que ningún gobierno europeo está en condiciones de dar respuesta. Más bien se trata de-valga la expresión-,” quitarse un muerto de encima “.

Este acuerdo ya fue considerado por la ONU como ilegal, pero además es un acuerdo carente de toda garantía para los que huyen de la guerra o por persecución política por lo que le convierte en inhumano.

No conviene olvidar que el propio gobierno turco está comprando petróleo a bajo precio al llamado Estado Islámico, petróleo saqueado en los territorios ocupados y que sirve para autofinanciarse, así como el tránsito por su territorio  de material de guerra.

Estos son junto a Arabia Saudí y Emiratos Árabes los países amigos de Occidente que son los que alimentan la guerra en esa zona y con ello la destrucción muerte y exilio de cientos de miles de personas a los que luego “movemos” como si fueran fichas del parchís.