Los amigos y familiares de Avelino Suárez le recuerdan como una persona luchadora en todos los ámbitos de su vida.

El periódico El Tapín de Llanera quiere reconocer la figura del Llanerense 2014, Avelino Suárez, a través de sus amigos y familiares, que entre lágrimas recordaron sus vivencias y lo que el vecino de Villardeveyo supuso en sus vidas, así como el vacío que deja en ellas con su marcha repentina.

Publicado el 20/05/2016
El tapin Los amigos y familiares de Avelino Suárez le recuerdan como una persona luchadora en todos los ámbitos de su vida.Avelino Suárez en la azotea de su empresa

El primero en dedicarle unas palabras fue su hijo mediano, Jorge Suárez, que quiso resaltar su capacidad de motivar e ilusionar a la gente y hacerles creer que una idea, proyecto u objetivo común era posible y conseguirlo. “En el trabajo hacía lo mismo. Con tesón y esfuerzo conseguía que las cosas se hicieran realidad, y siempre con su alegría por delante. No le bastaba que los trabajos se hicieran bien. Su preocupación permanente era que la gente se sintiera bien y prestaba mucho apoyo emocional para motivar a los profesionales”, destacó.

 Jorge comentó que otra de las cualidades de Avelino es que identificaba muy bien la personalidad de las personas en muy poco tiempo. Desde el punto de vista familiar, comentó que para él lo más importante era su familia y su empresa, sin poder distinguir la una de la otra.

 “En los 40 años que tengo he comido todos los domingos de mi vida con mi padre, era una persona muy celosa de su familia y de que todos nos lleváramos bien”, aseguró.

 En palabras de Jorge, Avelino era una persona a la que le gustaba vivir todo intensamente desde el trabajo, su vida personal, el deporte, la lectura, viajar, conocer y experimentar, “siempre vivió todo a tope”, relató.

 Jorge lo define como una persona de raíces, que siempre volvía a su Llanera natal porque era el sitio en el que mejor se sentía.  Allí estaba la tienda de lanas de su madre y allí instaló su empresa, en el Parque Tecnológico. “Siempre amó Llanera y tuvo un fuerte apegó a ella”, concluyó.

 

 

 El hermano de Avelino, José Suárez, le recuerda como un hermano, un amigo, pero sobre todo como un padre. “Nuestro padre falleció cuando éramos muy jóvenes y Avelino asumió su papel como cabeza de familia. Nos deja con una gran tristeza y supone una gran pérdida para Llanera y Asturias”, afirmó.

 

 

 El primo carnal y hermano, José Luis Suárez, tres años mayor que Avelino, comentó que fueron a la escuela de Villardeveyo juntos y se separaron cuando ambos comenzaron los estudios superiores. “Nuestros padres eran dos hermanos casados con dos hermanas y nos criamos juntos. Avelino era muy travieso y yo era el que le protegía, es decir, su hermano mayor”, aseguró.

 En cuanto a su carrera profesional, José Luis reconoce que fue un luchador, ya que intentó equipar sus estudios como técnico de minas al de ingeniero desde un primer momento. Paralelamente,  abrió sus empresas de construcción y después la ingeniería Impulso. “Es una gran satisfacción haberle conocido como hermano y que llegara a donde llegó, siendo hijo de un minero pobre”, destacó José Luis.

 

 

El párroco y amigo de Avelino Suárez, José Julio Velasco, recuerda algunos momentos vividos muy importantes, como eventos familiares, encuentros de amistad y reconocimientos hacia él de todo tipo. “Con el correr del tiempo fui descubriendo a un Avelino cercano, sensible, de mano tendida, con enorme capacidad de donación. Un enamorado de sus raíces y de la tierra que le vio nacer. Persona cultísima, de verbo fácil y argumento convincente. Sabía coordinar con acierto, escuchaba el consejo, acogía la ayuda y se implicaba en el compromiso”, comentó.

El párroco afirmó que Asturias pierde un empresario de raza, de esos que no nos sobran en la región, “Llanera pierde un gran embajador que paseó orgulloso su nombre por medio mundo. Villardeveyo se queda sin uno de sus hijos ilustres que tanto quería a su tierra y a sus gentes y yo me quedo sin un gran amigo, el amigo que siempre estuvo a mi lado”, concluyó.

 

 

Su socio y amigo durante 35 años Paco Cuervo recuerda a Avelino como un gran amigo, generoso, brillante y, sobre todo, comprometido con su empresa, su familia, su Asturias y su Llanera del alma. “Para mí fue un maestro”, aseguró.

Cuervo lo definió como una persona que trasmitía e irradiaba ilusión, “la constancia fue muy importante para su éxito, era un líder nato. Perdimos un amigo y un líder capaz de unir a personas diversas, incluso y opuestas, que bajo su figura se conciliaban. A su familia, al resto de amigos, a Impulso, a Asturias y a Llanera nos queda su legado y hay que continuarlo”, destacó.

 

 

Su socia y amiga Conchita Ordiales aseguró que Avelino ha sido el eje central de su vida profesional. “Justamente este mes de abril se cumplían treinta intensos años a su lado, abriéndonos camino, adaptándonos a las vicisitudes del mercado, creciendo y consolidándonos, y también errando y aprendiendo de ello… “se aprende más del fracaso que del éxito” “no fracasa quien pierde sino quien desiste”, decía. Ha sido un visionario, en tanto en cuanto veía oportunidades donde los demás veíamos amenazas. Además de un trabajador infatigable, convencido de que de cualquier crisis se salía a base de trabajar más duro en vez de abandonar. Creía firmemente en las capacidades de las personas: no existían profesionales poco adecuados, si no profesionales con potencial que había que encauzar y dirigir”, concluyó.

 

 

Uno de sus grandes amigos era Jesús Díaz, al que conocía desde niño porque estudiaron juntos en la escuela y después el Bachillerato. “Teníamos una relación diaria. Era un buen amigo y mejor persona. Estaba muy ilusionado con hacer cosas por la sociedad y no pasar desapercibido por la vida”, comentó. Díaz recordó que siempre tuvo las ideas claras, y a nivel empresarial era brillante. “Así lo demostró con todas y cada una de las empresas que regentó, era muy capaz y siempre resolvía los problemas con acierto. Se interesaba por todo y leía muchísimo. Siento su marcha en el alma”, aseguró.

 

 

Ángel Álvarez es uno de sus amigos del grupo de Villardeveyo y considera que Avelino quería mucho a su parroquia natal, con la que se volcó siempre organizando diferentes actividades, como las comidas bianuales que permitieron reencontrarse a viejos amigos o el homenaje a un maestro de la escuela al que colocaron una placa, entre otras muchas. “Tiene unos hijos y una mujer extraordinarios y como empresario fue el mejor. Sobre todo recuerdo sus dotes para hablar en público y lo mucho que se lo trabajaba. Una de sus intervenciones magistrales fue cuando en el restaurante la Torre, donde durante 45 minutos habló sobre la geología de Villabona, a raíz del artículo que escribió en la revista Perxuraos sobre el tema. Hizo que casi 400 personas le escucharán ensimismadas. Nos deja un gran vacío”, comentó.

 

 

Su amiga Menchu León recuerda a Avelino de toda la vida del pueblo, “aunque yo soy de Posada y él de Villardeveyo antes las distancias eran más pequeñas. Avelino era un líder y un comunicador nato. En cualquier círculo en el que entraba se hacía con él desde el primer minuto”, apuntó. Menchu aseguró que siempre le llamó la atención su gran afán lector y lo buen trasmisor que era, “para mí era un placer escucharle hablar de cualquier tema. Sabía mucho de  historia y le gustaba Churchill. Se estudiaba la trayectoria, costumbres y sociedad de los países a los que acudía. Siempre recordaré su risa y su afabilidad. Soy afortunada por haberle conocido”, concluyó.

 

 

Juan Manzanares, además de ser amigo, estuvo con Avelino en la Junta Directiva de varios organismos: el Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos de Minas, el Instituto de Ingenieros Técnicos de España y la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Ingenieros entre otros. “Yo era secretario y él presidente. Siempre formamos muy buen equipo, con los otros compañeros. Conseguimos muchas cosas, como que los técnicos entrarán al Grupo A de los funcionarios públicos entre otras”, recordó.  Manzanares le considera un líder nato, “no tenía que ser el jefe para saber que él era el líder. Era muy amigo de sus amigos y estoy muy satisfecho de haber luchado con él y conseguir muchas mejoras para nuestro colectivo”, resaltó.

 

 

El abogado, Pedro de Silva, comentó que hay muchas cosas que le resultan admirables en la personalidad y la trayectoria del ilustre llanerense Avelino Suárez, que acaba de dejarnos cuando estaba todavía en la plenitud de su vida: “su imaginación creadora como empresario, su tenacidad, su capacidad de trabajo, su entrega a la familia, su voluntad indesmayable, su bonhomía personal, su responsabilidad social y profesional, su afable firmeza en el criterio, su capacidad para juntar voluntades, su compromiso efectivo con cualquier causa noble, el infrecuente equilibrio entre los impulsos del corazón y los de la racionalidad”, relató. Pero, a decir verdad, la que por encima incluso de esas virtudes le ha resultado más seductora es la combinación de apego al territorio de sus mayores y visión global de las cosas y los negocios. Por un lado, el orgullo con que, resumiendo su trayectoria vital desde la terraza del edificio Impulso en el Parque Tecnológico de Asturias, vinculaba esa trayectoria a una concreta geografía llanerense, bien arraigado en ella, señalando los lugares de nacimiento de sus padres, el de sus primeros trabajos, el de su actual desempeño empresarial, en Lucus Asturum, con la visión lejana del Mons Vindius.

 Por otro lado, el arrojo y decisión con los que había emprendido la expansión de su proyecto empresarial por el mundo, desarrollándolo en varios continentes, sin el menor complejo y asumiendo los riesgos evidentes de ese empeño. No había contradicción alguna en ello: esa combinación de fuertes y profundas raíces, y largas ramas, bien cargadas de hojas y de frutos, es la de un gran roble de nuestra tierra y de su Concejo: lo que al final era.

 

 

El Diputado del PSOE Antonio Trevín era un gran amigo de Suárez y le define como un auténtico patriota de Asturias, pero sobre todo de su patria chica que era Villardeveyo. “Siempre mantuvo sus raíces presentes pero con una visión universal del mundo, esa fue de las mejores cosas que nos dejó. Como amigo era brillante, generoso, sabía escuchar, buen conversador y sobre todo era una persona capaz de cohesionar a los amigos e incorporar a su familia”, destacó.

En cuanto a su faceta como empresario Trevín aseguró que abrió camino a otros fuera de España cuando eran muy pocos los que salían. “Conquistó nuevos mundos para las empresas asturianas y les permitió conseguir beneficios a la hora de competir en un mercado global. Para sus amigos deja un espacio muy difícil de llenar, aunque nos deja el contacto de su familia”, concluyó.

 

 

El ex alcalde de Llanera y amigo, José Avelino Sánchez, comentó que era una persona excepcional, un gran amigo de sus amigos y muy familiar. “Siempre llevó a Llanera allá por donde estuvo y sobre todo a su parroquia natal Villardeveyo. Fue el impulsor de muchas iniciativas como el homenaje al profesor de su escuela, el nombramiento de los hijos predilectos, la calle dedicada a Arturín y las comidas vecinales que se celebraban bianualmente. Fue pregonero de Exconxuraos y Llanerense del año”, recordó.

Sánchez alabó su figura como empresario con una de las mejores ingenierías de Asturias, “para mí es una gran pérdida y para Llanera también. Era un gran amigo, su mujer y sus hijos son grandes personas”, concluyó.

 

 

El empresario Macario Fernández comentó que conoció a Avelino hace 35 años en el mundo empresarial, aunque cada uno se dedicaba a su sector. “Somos amigos de toda la vida y aparte de los errores cometió muchos más aciertos, que le llevaron a tener una de las mejores ingenierías de Asturias. Hablábamos muy a menudo para consultarnos diferentes cuestiones y problemas mutuamente y celebrábamos los éxitos juntos”, apuntó.

 

 

El periodista Melchor Fernández aseguró que fue amigo de Avelino en la edad adulta, pero eso no impidió que surgiera una gran amistad entre los dos. “Intercambiamos ideas y me contó muchas cosas. Avelino siempre despertó en mí un gran afecto y admiración. Era una persona generosa, imaginativa, decidida, valiente y con dotes de liderazgo”, resaltó. En el ámbito profesional, Melchor reconoció que era una persona hecha a sí misma, que no se conformó con ser un mero asalariado. “Empezó en condiciones difíciles, trabajado y estudiando a la vez. Hizo crecer su empresa con imaginación, adaptándose y desarrollándose en el sentido que requerían los tiempos”, apuntó.

Fernández aseguró que Avelino era un enamorado de su tierra, Llanera, donde colocó la sede de su empresa y apoyaba todas las iniciativas que pudieran organizarse, “significaron mucho para él los últimos reconocimientos que recibió de sus paisanos y de la gente más cercana. Tenía muchos amigos en todos los ámbitos gracias a su empatía”, concluyó.