El UD Llanera asistió a la presentación de la Comisión de Clubes de la Tercera División del Fútbol Español (CCT).

Publicado el 07/03/2015
El tapin El UD Llanera asistió a la presentación de la Comisión de Clubes de la Tercera División del Fútbol Español (CCT).

Se presentó la Comisión de Clubes de la Tercera División de Fútbol Nacional (CCT), aunque el UD Llanera no cuenta con un equipo en dicha categoría fue invitado al acto. La mesa de ponentes estaba formada por el presidente Óscar Garvín el vicepresidente Luis I. Leiva, que a su vez es el presidente del C.D San Fernando de Madrid, y por Don David Hernández como responsable de prensa.

Los objetivos son luchar y velar por los intereses de los clubes de tercera división, por los del fútbol aficionado y por el fútbol base en general, si bien es cierto que los estatutos de la asociación no admite, de momento, más que clubes de tercera división, funcionará como un sindicato de clubes de fútbol que pone en conocimiento de la patronal (Administración y Federación) las inquietudes de sus trabajadores, díganse los clubes afiliados. La Comisión surge para defender a los equipos ante la entrada en vigor del Real Decreto 1006/85 de 26 de junio, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y por el que se regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales que, ahora, después de casi treinta años entra en vigor.

Pocos de los representantes de clubes de tercera división y de regional preferente asistentes conocían el contenido de las disposiciones del Real Decreto. El problema es que a partir del 1 de julio los futbolistas de equipos de preferente, entrenadores de equipos de benjamines o a preparadores físicos tendrán la consideración de deportistas profesionales, en consecuencia, se deberá formalizar con el club en el que realizan su actividad deportiva un contrato por triplicado para que cada una de las partes, más el INEM, dispongan de un ejemplar; bien es cierto que existen dos tipos de contratos: uno de voluntariado, ejemplo para los utilleros y otro laboral, el de los profesionales del fútbol.

Además las entradas para ver el fútbol modesto se verán gravadas con el correspondiente IVA, donde los accesos a campos de fútbol de tercera división e inferiores suelen ser las de los familiares de los futbolistas participantes y las de dos o tres socios más, la recaudación por partido mermará y esto unido al abono a los árbitros que, según categorías, oscila entre los 30 y 440 euros por partido. De no hacerse frente a esos pagos los miembros de las directivas responderán con su patrimonio personal. Los directivos presentes manifestaron lo disparatado de la normativa, y anunciaron el inevitable cierre de los clubes de fútbol modesto o de su puesta a disposición a manos del Principado o de la Federación de Fútbol.

Hubo, no obstante, otras opciones barajadas entre el auditorio: además de cerrar los clubes, también surgió la idea de crear una liga comunitaria para el fútbol modesto paralela a la Federación, con su propio comité de competición, con su propio colegio de árbitros y con su propia mutualidad que, dicho sea de paso y con el ruido que está provocando esto del fútbol, más de una empresa aseguradora estaría encantada de ofertar algún presupuesto para la medicina deportiva. Los clubes y sus responsables, están hartos de que quienes les tienen que defender, porque para eso les pagan mucho, no sean capaces de resolver el problema; un problema que se juega a tres bandas: A) Consejo Superior de Deportes, B) Federación Española de Fútbol y C) los propios clubes.

Si la Federación Española, por ende las territoriales, no son capaces de conseguir ingresos, que los soliciten a las televisiones, la quiniela, la AFE, o de donde sea, si el deporte base y el Sr. Cardenal cumple con el propósito de llevar a efecto la regularización laboral especial de los deportistas, la Federación dejará de percibir los pagos de los clubes para así poder abonar las cuotas a la Seguridad Social y, de aquel amor de antaño surgirá un divorcio convulsivo.