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Maureli Caballero dejará el colegio de Lugo de Llanera tras once años como directora

La directora se siente muy orgullosa de los compañeros y compañeras que tuvo durante este tiempo, de la relación que se ha establecido con la mayoría de las familias y sobre todo del cariño que los niños le demuestran día a día

Publicado el 17/08/2016
El tapin Maureli Caballero dejará el colegio de Lugo de Llanera tras once años como directoraMaureli Caballero.

Maureli Caballero es natural de un pueblo de Salamanca, Vitigudino, y su sueño siempre fue estudiar filología inglesa en la Universidad de Salamanca, pero el primer año no se encontró a gusto porque no era lo que ella había esperado, ya que en el IES de Vitigudino era muy buena estudiante y tenía muy buena relación con los profesores, “el paso a la universidad, el salir de mi pueblo, vivir sola allí y encontrar el primer día una clase con más de 100 alumnos fue un problema, porque no escuchaba al profesor no entendía bien y fue una frustración para mí y decidí dejarlo en febrero. Le dije a mi madre que dejaba de estudiar pero no estaba de acuerdo porque tenía un buen expediente y me matriculó sin yo saberlo en magisterio”, recordó Maureli.

En esa época había que hacer un examen de acceso para Magisterio y Maureli lo hizo a regañadientes porque no quería estudiar eso, pero lo aprobó con muy buena nota y empezó la carrera, “cuando hago un ejercicio de retrospectiva pienso que ha sido lo mejor que me ha pasado en el vida, porque soy maestra por vocación, aunque no fue esa mi primera opción, pero me di cuenta que era por lo que más ilusión tenía, los niños me encantan y fue lo mejor que me ha podido pasar, doy gracias a mi madre por haber sido tan exigente en su día”, relató.

Con 21 años acabó Magisterio y ese último año se preparó las oposiciones, se presentó en Las Palmas en Canarias, aprobó a la primera y empezó a trabajar allí en 1983, estuvo 4 años en Canarias, donde se casó y después se traslado a La Coruña, donde pasó otros cuatro años más y nació su primera hija. Después se fueron a vivir a Segovia, donde estuvo 5 años y nació su segundo hijo. “Teníamos que buscar un sitio en el que poder quedarnos definitivamente y optamos por Asturias, vine por concurso de traslados definitiva al CRA de La Espina, donde estuve seis años, suprimieron mi plaza y vine a Oviedo, estuve dos años en La Ería y otro en el CRA de La Marina en Villaviciosa, volví a concursar y me dieron el colegio público de Lugo de Llanera hace 15 años”, afirmó.

Su especialidad de magisterio fue por francés, pero cuando estaba en el CRA de La Marina para poder presentarse a la oposición y tener una plaza cerca de Oviedo decidió estudiar la especialidad de educación infantil por la UNED. Maureli lleva  once años ocupando el cargo de Directora del centro, “ocupé el cargo porque el anterior equipo directivo se disolvió y nadie quería serlo, vino un inspector por el centro y fue preguntando a los profesores sobre quién podía ocupar el cargo y la mayoría me propusieron a mí, me preguntó el inspector si quería serlo y le dije que no tenía ningún interés porque nunca lo había sido y no sabía si podría estar a la altura y al final me nombraron a mí y el siguiente año presenté el proyecto hasta hoy”, explicó.

Maureli aseguró que cuando llegó al cole de Lugo había muchas cosas que cambiar, “lo más importante fue el cambio de jornada porque la tenían partida y el equipo directivo de aquella época optó por la jornada continua, considerábamos que daba más oportunidades a los niños y las niñas para hacer otro tipo de cosas, porque se había demostrado que mejoraba el rendimiento”, destacó. La directora comentó que esto no supuso una reducción de horario, ya que el centro está  abierto hasta las 16.30 horas, pero únicamente se eliminaban las dos horas del medio día y se sumaban a la jornada de mañana, se mantuvieron los mismos servicios de comedor y transporte, “fue un momento difícil para nosotros, porque hubo opiniones diferentes y  con los cambios siempre surgen dificultades, pero el tiempo nos dio la razón”, apuntó.

El número de alumnos ha ido en aumento desde la llegada de Maureli, comenzó en el centro cuando había 300 alumnos y ahora son 500, aunque depende de los matriculados de tres años de cada curso. Las mejoras que consiguieron en estos once años fueron el vallado para la zona del trasporte, porque era una zona peligrosa; otra cosa importante fue la eliminación de barreras arquitectónicas, porque tenían alumnado con problemas motóricos y había dificultades para acceder a los edificios; también se dotó de internet al edificio de educación infantil; se construyó el edificio de infantil y recientemente la cancha cubierta que ha supuesto una mejora, ya que se pueden realizar más actividades colectivas con las familias, aunque el tiempo no sea favorable, aunque está sin terminar y se necesita la cubrición lateral.

Maureli aseguró que ella no es quien para dar consejos a su sucesor o sucesora, pero debe saber que es un centro muy grande y no es fácil conciliar a los tres pilares de la comunidad educativa: el alumnado, los profesores y las familias. “A veces se tienen que tomar decisiones que no gustan a determinadas personas, pero es algo inherente al cargo, hay que cumplir las normativas, los plazos y a veces eso te puede llevar a tener determinados desencuentros, pero mi estrategia ha sido siempre escuchar a todo el mundo, por encima de todo se debe valorar la situación personas de cada uno de nosotros. Creo que una de las cosas más importantes para dirigir el centro es darse cuenta de que cada uno somos personas con diferentes circunstancias y la parte humana se debe olvidar. Esto no quiere decir que los docentes y profesionales de la educación no sepamos cuáles son nuestras obligaciones y como las debemos cumplir” destacó.

La directora se siente muy orgullosa de los compañeros y compañeras que tuvo durante este tiempo, de la relación que se ha establecido con la mayoría de las familias y sobre todo del cariño que los niños le demuestran día a día. Maureli deja el colegio de Lugo y el curso que viene impartirá clase en La Ería en Oviedo, a pocos minutos de su casa, “de lo que más tengo ganas es de volver al aula y a una clase, porque me gusta mucho la docencia y estar en contacto con los niños como su tutora”, afirmó.

Maureli quiere dar las gracias al Ayuntamiento de Llanera por ser receptivo a sus demandas y por su buena disposición para ayudar siempre, muy especialmente agradece la labor de Luis Ángel, personal de mantenimiento del Ayuntamiento, “siempre ha mostrado muy buena disposición y en ningún momento ha puesto obstáculos a cualquier demanda que se le ha hecho y para mí es una parte fundamental de la comunidad educativa del centro”, apuntó. También agradece al Director de la Casa de Cultura, José Paz, y a su personal por la labor que desempeñan desde la institución con los centros educativos, por la oferta cultural que han presentado a lo largo de los años y sobre todo por el clima de relación creado tanto a nivel personal como profesional. También agradece a las bibliotecarias su paciencia y estrecha colaboración con el colegio. “A todas las familias que componen esta comunidad por haber depositado su confianza en el centro para la educación de sus hijos e hijas y por trabajar con nosotros en la misma dirección, que no es otra que conseguir que los alumnos y alumnas adquieran la formación que nosotros proporcionamos sentando las bases de la educación desde la familia”, afirmó.

A sus compañeros y compañeras les agradece su apoyo y cariño en los momentos más débiles y por haber demostrado que son grandes profesionales. El personal del comedor, de cocina y limpieza aseguró que le han ayudado a lo largo de los años para facilitarle su trabajo, “ellos y ellas son parte muy importante de la comunidad educativa”, comentó. Para terminar dio las gracias a su equipo directivo, ya que considera que sin ellas su labor estaría incompleta, porque han sido un apoyo fundamental, ya que no sólo desempeñan su cargo de manera extraordinaria sino que han creado unos vínculos afectivos que van más allá de lo profesional. “No pertenece al equipo directivo, pero la administrativa, Jenny, ha sido un pilar en la organización de este centro. Su tarea es impecable pero su lado humano traspasa cualquier límite de lo profesional, mis gracias más emocionadas para ella”, aseguró.