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Llanerense del Año 2016: José Manuel García Suárez "Pocholo"

Entrevista realizada en agosto del 2008

Publicado el 23/09/2016
El tapin Llanerense del Año 2016: José Manuel García Suárez "Pocholo"

José Manuel García Suárez “Pocholo”, organizador del primer concurso ganadero de San Cucao

“Las claves fueron el trabajo, la unión, la seriedad y la presentación”

Para que el concurso de ganado de Llanera haya llegado a las altas cotas en las que está situado, en algún momento alguien tuvo que tener la iniciativa de empezar con este evento que se ha convertido en el más importante de la región en el ámbito ganadero. Este año se celebrará la edición número 34, lo que quiere decir que para ver la primera hay que remontarse al año 1973, cuando un grupo de personas que formaban la comisión de festejos de San Cucao decidió embarcarse en una aventura no exenta de riesgos, pero que consiguieron hacer llegar a buen puerto.

Aquel grupo de pioneros lo formaban José Manuel García Suárez, Marcelino Pérez, Santiago Martínez Cuervo, Carlos Rodríguez, José Ramón Ablanedo, Manuel Franco Paragar, Francisco Ramos, José Manuel Mier y Pepe Carabina. Eso nos lo confirma José Manuel García (se disculpa si se ha dejado a alguien olvidado), más conocido como “Pocholo”, quien fuera presidente de una comisión de festejos en la que estuvo durante unos 12 años, y que durante las primeras 5 ó 6 ediciones del concurso también fue su máximo responsable, hasta que se produjo un cambio en la formación de la comisión de festejos.

Años en los que la fiesta del Carmen de San Cucao era de las mejores del concejo, en la que se llegaba a sortear un 600 y que contó durante cuatro años seguidos con la orquesta navarra Amanecer. Buscando algo que reforzara el programa festivo a José Manuel se le ocurrió la idea del concurso de ganado. “La idea fue mía, aunque la paramos durante dos años, porque había gente a la que le daban miedo las dificultades económicas y la posibilidad de que no saliera bien por los problemas que podían surgir”, nos cuenta José Manuel.

Dificultades

La cosa no se presentaba fácil y los primeros inconvenientes vinieron del propio Ayuntamiento de Llanera que no veía factible colaborar con esa iniciativa porque “lo veía como algo anacrónico y además no tenía dinero”, explica García, quien también recuerda como el secretario municipal de aquellos años “intentaba convencernos de que no lo hiciéremos, y años más tarde me reconoció que aquella oposición había sido un error”.

Tampoco en Oviedo encontraron el apoyo necesario, así que no les quedó otro remedio que enviar una solicitud a Madrid seguida de una visita a la capital de España para agilizar el asunto, a raíz de la cual la cosa ya se suavizó y las autoridades regionales “empezaron a colaborar sin ningún problema y nos dieron todas las facilidades”, explica “Pocholo”. Un concurso de este tipo no puede hacerse sin dinero, así que para cumplir el apartado económico “Marcelino y yo tuvimos que firmar un crédito personal en el Banco Herrero, que puede que fuera de unas 300.000 pesetas”, recuerda José Manuel. Con todo eso, más la ayuda inestimable de personas como Luis Capellán, Gerardo Panera y Enrique Díaz, que no eran miembros de la comisión pero que siempre estuvieron dispuestos a ayudar en lo que hiciera falta, el concurso empezó su andadura.

Años en los que la fiesta y el concurso se celebraban en un prado en las proximidades de la iglesia de San Cucao, donde se disponía de unos 300 metros lineales de exposición de animales, como recuerda José Manuel, que se preparaban con postes de madera de eucalipto y toldos. “Las dificultades económicas del principio fueron muy grandes, pero la gente del pueblo colaboró mucho, con tractores y todo tipo de ayuda, y Peñeo y Manolito Franco, que tenían plantaciones de eucaliptos, nos pusieron la madera a nuestra disposición”, comenta el impulsor del concurso, quien tampoco se olvida de la “gente de los bares, y los bancos también se volcaron, sobre todo, el Banco de Asturias, del que era cliente y se daba un cheque a los ganaderos junto con el trofeo, y también colaboraron mucho Piensos Biona y Almacenes González. Luis Millares, ingeniero técnico de ganadería, también echó una mano con sus conocimientos acerca de la estabulación libre que era una técnica que se estaba empezando a introducir por aquellos años.

Medio centenar de vacas

José Manuel Suárez recuerda que en aquella primera edición acudieron del orden de “50 ó 60 cabezas, y ese número lo fuimos aumentando con mucho esfuerzo”, y explica que “teníamos que ir por las ganaderías que tenían ganado para ir al concurso, y los propietarios nos ponían problemas, pero poco a poco se les fue convenciendo porque vieron que aquello era algo serio y que las calificaciones se hacían a rajatabla, y fue precisamente por ahí por donde luego empezó a romper”. Cuando se le piden más detalles, explica que el acta de calificación “empezó a trascender, y había ganaderos que ya sabían que iban a ser premiados nada más terminar la calificación, y eso complicó mucho las cosas”.

Uno de los recelos que tenían los ganaderos era que los premios pudieran estar dados de antemano “pero eso se cortó de mano y las actas de las calificaciones no se enseñaban hasta el día de los premios, y yo era el único que las veía, los calificadores se traían de Oviedo y luego también hubo alguno de Madrid, para la frisona”, explica “Pocholo”. Porque si algo tenía claro aquel grupo de organizadores era que “había que cuidar la imagen, y las claves fueron el trabajo, la unión, la seriedad y la presentación, y toda la comisión hacía un grupo muy bueno y personalmente estoy muy orgulloso de lo que se consiguió”.

Concurso que nació con una clara vocación de trascender las fronteras municipales, y la idea era que tuviera un ámbito “comarcal, y se empezaron a traer animales de Avilés o de Solís”. En aquellos primeros años, se daban cita en San Cucao animales de la raza frisona, asturiana de los valles, casina y parda alpina. Con esta última raza estuvo presente “Manuel Arias, dueño de la finca de La Torre, que tenía ganado de esa raza y fue uno de los impulsores con ese ganado, ya con carta de origen”. Desde Villabona también llegaron algunos ejemplares de vaca flekhvin. En el último concurso que sacaron adelante aquellos pioneros ya había más de 100 animales.

Un trabajo duro e intenso que puso los cimientos de lo que hoy se considera como el mejor concurso ganadero que se celebra en toda la región. Un esfuerzo que José Manuel García considera que “no ha sido reconocido por ningún alcalde de ninguna tendencia política, a pesar de que se sabe que este grupo peleó mucho para sacar adelante un evento que, hasta la llegada de los Exconxuraos, era el que más gente movía en Llanera”.