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Carta al director: Impuesto sobre sucesiones

Publicado el 06/10/2016

Como ya ocurriera el año pasado, la derecha política asturiana, representada por el Partido Popular y Foro, vuelve a manifestar que para apoyar los presupuestos del PSOE es condición indispensable que se elimine por completo el impuesto de sucesiones. Se agradece que sean tan explícitos y no se anden con subterfugios, porque es así como todos los ciudadanos lograrán conocer las verdaderas intenciones de cada partido político y de qué va esto de la política.

Argumenta la derecha política exactamente lo mismo que lleva haciendo desde que se creó este impuesto: que se trata de una doble imposición, que asfixia a las clases medias trabajadoras y la única novedad en su posición radica en que como quiera que la mayoría de las Comunidades Autónomas en donde gobiernan ya lo han eliminado, pues  Asturias sufre un agravio comparativo.

Sin entrar al fondo, sí que conviene decir al menos que no hay doble imposición: la persona que recibe el bien es la primera vez que paga por el mismo. Otra cosa es alegar que ese bien ya ha sido gravado con anterioridad. Cierto, pero como en cualquier cambio de propiedad: si una vivienda se vende siete veces, siete veces que se paga el impuesto de transmisiones patrimoniales. Lo de las clases medias  trabajadoras nunca he llegado a entenderlo o, mejor dicho, comprendo el sentido del término, pero es un invento perverso de la derecha que tiene como objetivo hacer creer a ciertos trabajadores cualificados que son clase media. Y, por último, el hecho  de que, en efecto, los asturianos resultamos perjudicados en relación por ejemplo a Madrid, es debido a que Madrid, gobernada por la derecha, ha decidido eliminar ese impuesto. En otros términos, son ustedes los que han creado el agravio comparativo, de manera que es justo al revés de como lo plantean. La solución para  que desaparezca el agravio es bien fácil: que el Estado, por Ley, establezca un mismo tipo de gravamen para todas las Comunidades Autónomas, pero eso jamás lo harán.

Pero lo que realmente me interesa es destacar dos aspectos esenciales de este asunto.

El primero es que en esa lucha por defender la retirada del impuesto, no dudan en amedrentar, mentir o falsear la realidad. Porque la realidad es que, en el caso más común que es la herencia de padres a hijos, no se paga nada cuando se recibe menos de 150.000 euros. Excepciones, bonificaciones y detalles aparte, lo cierto es que un matrimonio con dos hijos y que posea un patrimonio de 600.000 euros, los hijos no tienen nada que pagar por la herencia recibida. Sólo a partir de esa cantidad se comienza a pagar de manera progresiva. Aquello de asfixiar a las clases medias trabajadoras habrá que explicarlo un poco mejor, porque no se conocen muchos trabajadores que posean más de 600.000 euros.

El segundo aspecto relevante es que Asturias viene recaudando unos 120 millones de euros anuales por el impuesto que nos ocupa. Esto viene a ser algo más que los 17.000 salarios sociales básicos que se pagan anualmente, más todas las ayudas sociales conocidas como becas, libros de texto, ayudas al alquiler, ayudas en situación de emergencia etc. También viene a ser el salario de unos 2.000 médicos o 3.000 profesores. Pues bien, deberían explicar si abandonamos a su suerte a todos los desfavorecidos de Asturias, o  por el contrario nos cargamos por completo la sanidad o la educación.  Como intuyo que van a contestar de que no, que están a favor de las políticas sociales, de la sanidad y de la educación públicas, se lo voy a plantear al revés. ¿A ver si logran decirnos de dónde piensan sacar 120 millones  de euros cada año?.

Lo que la verdad esconde es que ustedes, simple y llanamente, quieren que se quite este impuesto, porque representan a aquellas personas que lo pagan y no están dispuestas a seguir haciéndolo y por ese motivo ustedes son leales al defender a aquellos a quienes representan. Pero hay otros ciudadanos, que somos mayoría, que entendemos que ese impuesto es justo y constituye uno de los medios de los que disponen las Comunidades Autónomas para redistribuir la riqueza de una manera más justa.

Este debate es política en mayúsculas y no esas frases huecas tan de moda como “gobernaremos por y para la ciudadanía” o “eso de derechas e izquierdas es de trileros”. La sociedad está formada por personas y éstas se agrupan en la defensa de sus intereses, pero ocurre que los intereses de unos grupos y otros son distintos y, lo que es peor, que son antagónicos y de ahí surge inevitablemente el conflicto. La política es la forma de gestionar ese conflicto de manera pacífica.

Vuelvo a agradecer que expliciten su posición y únicamente les pido que no tergiversen la realidad y no generen miedos con sus discursos alarmistas.