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Pocholo dedicó el galardón Llanerense del año a su madre Josefa García Suárez

Para un ciudadano de a pie significa todo, este premio de El Tapín tiene una gran importancia que nunca olvidaré en lo poco que me quede de vida

Publicado el 21/11/2016
El tapin Pocholo dedicó el galardón Llanerense del año a su madre Josefa García Suárez

José Manuel García Suárez “Pocholo” dedicó emocionado el galardón Llanerense del año 2016 a su madre Josefa García Suárez a la que consideró una mujer coraje de su época, “tuvo un hijo de soltera en 1936, decidió criarlo con el esfuerzo y sacrificio que suponía  en aquellos años. Doy las gracias a mis tíos, mis vecinos y mi familia por ayudar a criarme, ya que para mi fueron importantísimos”, con estas palabras concluyó su discurso en la entrega del galardón que tuvo lugar el pasado viernes 18 de noviembre en el restaurante Peña Mea.

El homenajeado recordó en sus palabras las vivencias en su amada parroquia San Cucao, “nací el 18 de agosto de 1936 en Guyame a escasos 300 metros del lugar en el que nos encontramos y estoy muy orgulloso de mi pueblo, mi parroquia y mi municipio Llanera, que sin lugar a dudas cada día es más grande por eventos como este, además de la revista Perxuraos, el Concurso de ganado y los Exconxuraos”, relató.

Pocholo comentó que el premio que se le entregó es un reconocimiento por encima de sus méritos, “para un ciudadano de a pie significa todo, este premio de El Tapín tiene una gran importancia que nunca olvidaré en lo poco que me quede de vida”, afirmó. Tras recordar su vida en la parroquia, a su mujer y sus hijos, el homenajeado no quiso dejar pasar la oportunidad para recordar que San Cucao necesita un nuevo centro social, que pueda ser usado por los vecinos y las asociaciones que lo deseen.

En el acto también intervino su prima, María Jesús Polledo García, que recordó su infancia en Guyame en la casa familiar junto a Pocholo, “los mayores de la familia fueron el mejor ejemplo para nosotros por el sacrificio y la solidaridad que aprendimos en nuestro hogar”, destacó. También recordó que el Llanerense no regateó en esfuerzos cuando estudió en las escuelas de Coruño y los fines de semana ayudaba en la casería familiar. “Cuando mis padres fallecieron Pocholo siempre estuvo con nosotros, esto lo demostró con la restauración de la iglesia cuando fue el primero en dar un paso adelante. Es un hombre bueno”, apuntó.

El consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, aseguró que no se podía crear que el premio se lo dieran a una sola persona, cuando los méritos parecen de un colectivo, “Pocholo con todos sus logros demuestra su vitalidad y es un placer acudir a estos eventos en los que se homenajea a alguien que hace un bien y un servicio por mejorar su parroquia y el bienestar de sus vecinos, en una labor comprometida y desinteresada para mejora la comunidad y producir cambios importantes en su entorno”, opinó.

Martínez también agradeció al periódico El Tapín la entrega de este reconocimiento, que cumplió este año su séptima edición, el consejero comentó que los medios de información locales son esenciales. Además destacó la  trayectoria profesional de Pocholo, ya que estuvo al frente durante años de una PYME, su empresa Mercapel, “sabemos que viven una situación complicada pero la administración está para ayudar a los pequeños empresarios, reactivar sus empresas y eliminar trámites burocráticos”, comentó.

Por su parte, el alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, que es familia del homenajeado destacó su generosidad, “nunca niega ayuda a nadie y siempre que se le necesite está ahí, pendiente de echar una mano a quien lo necesite. Recuerdo una anécdota de hace 24 años, cuando yo tenía 17, y estaba estudiando en Los Robles, el director me sacó de clase porque me  venían a buscar y era Pocholo el que me vino a decir la noticia de que mi abuelo había fallecido y me consoló”, recordó. Otro de los valores que destacó Sanz fue su humildad  y recordó que cuando se enteró el mismo día que se falló el premio le telefoneó para darle la enhorabuena y el dijo: “Cuquín, no me lo merezco”.

El último en intervenir fue el editor del periódico El Tapín, Roberto Álvarez, que comentó que el premio cumplió este año su séptima edición, “pero esta tiene algo de especial, en tanto que  tenemos que lamentar el fallecimiento de uno de los premiados. Hace unos meses que se nos fue Avelino Suárez, llanerense del año 2014. Y no quiero dejar pasar la ocasión sin dedicarle un recuerdo en este acto. Avelino Suárez fue Llanerense y antes, fue jurado del premio. Y créanme si les digo, que fue un jurado tenaz, y vehemente  en sus deliberaciones ante los candidatos propuestos. Él era así en toda su vida y lo fue en su agradecimiento cuando fue premiado”, apuntó.

Álvarez dio las gracias a todos los jurados del premio, que han sido unas 40 personas de las más diversas procedencias, que cumplieron con su trabajo de selección con acierto y profesionalidad guardando el necesario sigilo sobre las deliberaciones, “no es fácil premiar solamente a un candidato cuando tienes que escoger entre varias buenas candidaturas. Gracias a todos ellos”, aseguró.

Sobre Pocholo destacó que sus méritos son sobrados, “no siempre uno obtiene el reconocimiento que se merece. Muchas veces somos parcos en reconocer los méritos de los demás y eso es un error. Parece que nos cuesta. Sin embargo, EL TAPÍN cree que el tejido social se refuerza con los reconocimientos públicos: al éxito académico, empresarial, científico, o al trabajo desinteresado en favor de la comunidad. Y ahí es donde Pocholo destaca sobremanera” reconoció. El editor contó que el jurado falló el premio, se le llamó para informarle y, cuando eran cerca de las 10 de la noche, todavía estaba en su empresa “echando una mano”. 

En cuanto al periódico  Álvarez recordó que cumple ya 16 años de un proyecto editorial de ámbito local con el centro en Llanera y que se extendió a Lugones y a Las Regueras. Sus lectores contarán con cumplida información de este acto en el próximo número. Que será de los últimos con el actual formato.

Dentro de unos meses, al periódico llegarán cambios sustanciales que alcanzarán a su contenido, mejorándolo en cantidad y calidad.  Con ello se pretende mejorar la oferta que se ofrece a los lectores superándonos un poco más cada día.  A la vez, llegarán también cambios en el accionariado y en la dirección del medio. En el mundo actual, la renovación constante es casi una obligación si uno no quiere quedarse atrás.