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Nieves Alonso, una vida dedicada a la docencia

"me compré una bicicleta para ir todos los días de Guyame a dar clase a la escuela, se la compré a Manolo Bango y era la más guapa de Llanera, porque Manolo se la había comprado en su día a su novia"

Publicado el 15/03/2017
El tapin Nieves Alonso, una vida dedicada a la docencia

Nieves Alonso nació en Casa Xuan, en Guyame el 2 de marzo de 1927 y es la menor de cinco hermanos, "viví parte de la Guerra Civil y cuando pasó no había escuela en el pueblo, tenía unos tíos en Gijón y mis padres decidieron mandarme con ellos para prepararme un poco, iba a hacer 9 años, después fui a una academia particular con el profesor Don Domingo, allí estuve dos años estudiando" recordó. Tras esa época en Gijón pasó a estudiar a la Academia del Carmen a Oviedo y se preparó para el ingreso en el instituto, durante dos años, inicio sus estudios en el instituto femenino y realizó el bachiller completo con la revalida en la Universidad y se hizo maestra. "Cursé 15 asignaturas en la escuela para hacerme maestra, que las fui estudiando poco a poco, hasta que acabé y fui de interina, tarde en sacarme la plaza porque no teníamos dinero aunque acabé la carrera pero sin el título y realicé mi trabajo en varios pueblos de Asturias", apuntó.

El primer pueblo en el que dio clase fue en Campo Caso, por una prima, Conchita, que fue a hacer las oposiciones, allí estuvo unos dos años viviendo de pensión en un bar tienda. Después la destinaron a Nueva de Llanes, que considera el pueblo más bonito de Asturias, "tras dar las clases íbamos los compañeros a pasear por la carretera de la playa. Además llevé una bicicleta y bajaba con una amiga llamada Blanqui a la playa Cuevas del Mar, solíamos ir desde las 12 hasta las dos que era el descanso para comer. En Llanes lo pase muy bien, en la pensión jugábamos a las cartas con la señora, allí se habla el castellano puro al estar cerca de Cantabria", apuntó. En Nueva estuvo dos años y por las tardes daba clases particulares a los niños del médico del Doctor Duyos.

El siguiente destino fue el pueblo de La Cerezal en Tineo y confesó que no le gustó mucho el sitio, "no había carretera era una pista por la sierra y los lobos salían de vez en cuando. Íbamos en una furgoneta hasta Obona, el día que llegué fui a firmar la posesión y el maestro que estaba allí me dijo que ese día no podía ir a Cerezal, me quedé en su casa y pasaron aviso para que al día siguiente me vinieran  a buscar. Al día siguiente vino un niño con un burro para las maletas y un caballo para mí y fuimos hasta allí, además había nevado y menos mal que sabía montar. El chaval me dijo tiene que venir a mi casa porque esta noche va a haber una reunión de los vecinos para ver como va a ser su estancia en el pueblo. Empezaron a llegar hombres a la casa y salieron a tocar un cuerno para avisar de que había llegado la maestra y me propusieron ir a la escuela a vivir y todos los vecinos aportaron muebles para que pudiera vivir allí como la cama o los cacharros, hasta que yo fui comprando lo que necesitaba en la feria de Tineo que era los jueves y ellos bajaban a vender en carros y caballos", explicó.

Nieves recordó que el primer día durmió en la panera de la casa donde se realizó la reunión, porque no tenían otro sitio, y durmió con la niña de siete años, "estaba muy alta la cama y casi tenías que poner una escalera porque era imposible subirse. Lo mejor es que por las rendijas de la panera se veía el cielo", apuntó.

Al día siguiente se levantó y desayuno el pan que hacían ellos mismos en casa, y todos los vecinos comenzaron a llevar los enseres a la escuela para la maestra, "pero no me llevaron la mesa y teníamos que usar un pupitre de la escuela que estaba inclinado y tuvimos que poner un apoyo porque se escapaba el plato y después me llevaron una mesa plana que me hizo un vecinos", comentó.  Nieves ha tenido la oportunidad de volver a la Cerezal hace unos años y ver lo que ha cambiado, ya que ahora hay carreteras para llegar allí y pudo ver a los niños a los que les dio clase en su día.

La llanerense dejó La Cerezal para estudiar las oposiciones y en ese trascurso de tiempo la llamaron para dar clase en las Escuelas de Posada para cubrir una baja, donde estuvo año y medio, "me compré una bicicleta para ir todos los días de Guyame a dar clase a la escuela, se la compré a Manolo Bango y era la más guapa de Llanera, porque Manolo se la había comprado en su día a su novia", comentó. Después de Posada la enviaron a Rañeces en Las Regueras de interina.

Cuando fue a estudiar la oposición se quedó en Oviedo de pensión con unas chicas universitarias y fue en aquella época cuando se creó la Asociación de Maestros Católicos de Asturias, donde Nieves es una de sus fundadoras y al ser la de mayor edad junto con otra compañera le dieron este año un homenaje en la comida anual que celebran por la Inmaculada, donde le regalaron un llavero y el busto de una virgen. "Fue el Arzobispo, Jesús Sanz Montes, a la comida y me preguntó que cosméticos usaba para estar también y le dije que ninguno, se dio la vuelta y le dijo al resto de los asistentes que no quería contar el secreto entre risas", recordó la maestra.

Cuando sacó las oposiciones tuvo mucho suerte porque le tocaron los temas que mejor había preparado y uno de ellos fue darle clase a los niños de párbulos y les puso en el papel una canción que cantaba en sus clases con ellos y que pocos conocían. Estuvo en Bimenes nueve años después de aprobar la oposición y aseguró que le trataron como a una reina, después fue destinada a Soto del Barco durante tres años y le llamaron las Javerianas, que eran unas seglares, para dar cultura general a chicas de su edad. Agruparon las escuelas rurales de Soto y Nieves se quedó sin plaza y tuvo que solicitar el traslado entre las vacantes que había y le tocó Santullano en Las Regueras, donde estuvo 9 o 10 años, "primero iba en una moto a dar clases y después compré un 600, porque saqué el carne mientras estaba en Bimenes", afirmó. Su último destino fueron las escuelas de San Cucao al quedarse libre la plaza y se jubiló a los 8 años de dar clase en su parroquia. Desde entonces no ha dejado de hacer manualidades, participar en actividades culturales y para la memoria, es una persona muy activa, que asegura que cuida mucho la alimentación tras sufrir una enfermedad cardíaca hace unos años.