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El Anuario número 10 de La Piedriquina: un hito cultural significativo

Publicado el 21/04/2017
El tapin El Anuario número 10 de La Piedriquina: un hito cultural significativoLas portadas de los diez Anuarios de “La Piedriquina”

La Piedriquina, asociación cultural del vecino concejo de Les Regueres, presentó su Anuario número 10 y lo hizo por partida doble: como es habitual, en el Club de Prensa de “La Nueva España” en Oviedo y, por primera vez, en Llanera, en la Casa de Cultura de Lugo. Que una revista “de pueblu”, alcance la repercusión que tiene, supone un evento cultural de primera magnitud, y por ello, que creo yo merece ser comentado; y pretendo hacerlo obviando el desarrollo de los actos en sí, ya recogido en la prensa diaria, pero incidiendo en su significado social y cultural.

Este anuario-revista tiene la edición tan cuidada como las anteriores, y como siempre aporta temas novedosos, unos fruto de investigaciones sesudas, desentrañando lo que se oculta en legajos muchas veces de polvorientos archivos, y otros,  de recoger los testimonios orales de nuestros mayores, recorriendo caminos y caseríos,  en charlas coloquiales con los que viven, en el más amplio y profundo sentido de la palabra, en y las aldeas.

En las casi mil páginas de los anuarios publicados hasta la fecha, hay un total de 123 artículos que recogen la historia, etnografía, tradiciones, romances, fotografías, curiosidades, folklore, recuerdos, fiestas, celebraciones, etc. etc. fundamentalmente de la “patria chica”, aunque cada vez más, dan cabida a otros trabajos con la misma filosofía, pero relacionados con los concejos limítrofes, como por ejemplo Llanera. Quizá por eso, ya quedan lejos las 64 páginas que tenía el primer Anuario que vio la luz allá por el 2008 –el número 10 alcanza las 136 y los cuatro últimos ya superaron el centenar- y a medida que aumentan los folios, aumenta la nómina de colaboradores, con más o menos títulos académicos, pero todos ellos volcados en sacar a la luz algo novedoso y significativo.

A la labor de rescate, concienciación y divulgación que suponen estas publicaciones, hay que sumar los 94 números de la revista del mismo nombre que vieron la luz en tiempos más remotos, si se quiere en envoltorio más sencillo pero con el mismo rigor documental, y que conforman un catálogo temático imprescindible para conocer el pasado histórico y popular de Les Regueres. Además, la digitalización y edición –aún no concluida- del fondo fotográfico de José María González Villanueva, tan ligado a Llanera, los dos volúmenes con testimonios directos de protagonistas mayoritariamente regueranos de nuestra última contienda civil; la puesta en valor del legado sobre Les Regueres del polifacético filólogo, asturianista, arqueólogo, folclorista y escritor José Manuel González y Fernández Vallés, del sobresaliente constructor de gaitas Antón de Cogollo, el mantenimiento de un blog on-line…; en resumen,  una labor callada, constante, de  recopilación y difusión –piedriquina a piedriquina-  de todo lo que relacionado con Les Regueres y alrededores, tenga interés histórico, y que a buen seguro constituye todo un fondo imprescindible para quien quiera profundizar en la esencia más genuina del ser de Les Regueres.

Sin glosar en detalle la historia de esta Entidad, que ya cuenta con 23 años de existencia, merece una reflexión el hecho de que esta Asociación ofrezca tan notable ejemplo de vitalidad cultural  en un municipio geográficamente pequeño, poco poblado -unas 2000 almas-, aún con marcado carácter rural, y cuando en general,  “la cultura” y “lo antiguo” parecen estar en segundo plano. Porque aparte de las publicaciones citadas, La Piedriquina promueve el nombramiento de los “regueranos del año”, y desarrolla no solo “la seronda cultural”, sino otras muchas exposiciones, conferencias, concursos, charlas, obras de teatro, visitas culturales, … con alto nivel de participación vecinal, y ello sin olvidar los éxitos más íntimos pero no menos significativos, que ha conseguido con los reencuentros de antiguos emigrantes por las américas con sus parientes actuales y el solar de sus antepasados.

Por ello y para que perdure y se agrande aún más si cabe, cuenta con el apoyo –incluso en momentos económicamente complicados- de patrocinadores fieles y comprometidos con los objetivos de la Asociación; de escritores “doctos” y otros simples “aficionados”, entre los que tengo a honra encontrarme,  dispuestos a poner su grano de arena en una publicación consolidada y de prestigio reconocido; de una pléyade de lectores en todos los rincones “del plantea” que esperan la revista-anuario con emoción contenida, sabiendo que en sus páginas encontrarán algo que ilustra su propio pasado o el de sus allegados. Capitanear este barco con “pasaje” tan dispar, conseguir que atraque periódicamente manteniendo intacto el esqueleto estructural, intuyo que es tarea complicada, y por ello, solo al alcance de personas decididas, con ideas claras y gran visión de futuro. Rosa Rodríguez, hoy día –y no por casualidad- cronista oficial de Les Regueres,  y su reducido equipo de dirección, son capaces de todo ello y con éxito.

Así pues es fácilmente comprensible que el número de seguidores de La Piedriquina aumenten día a día, y no solo en Les Regueres, aunque sea aquí donde  despierta un fervor popular generalizado, y donde incluso el Ayuntamiento, en fechas relativamente cercanas, le otorgó un reconocimiento a su meritoria labor.