Gerardo Sanz : Avelino Sánchez, un alcalde que no es de fiar

Publicado el 01/05/2015
El tapin Gerardo Sanz : Avelino Sánchez, un alcalde que no es de fiar

 Llevamos cosa de poco más de un mes con un alcalde lanzado ya a la carrera de las promesas, de las obras de última hora para intentar esconder la inacción de los cuatro años anteriores. Lo mismo aprovecha el nacimiento de una pita en un colegio para hacerse la foto, que visitando un parque de esparcimiento para perros en Lugo para prometer lo mismo para Posada, que se está preparando para volver a colocar un potro en Ables, después de haberse pasado años ignorando la petición de los vecinos de reponer ese elemento etnográfico en su ubicación original.

Todo para lanzar una cortina de humo sobre flagrantes incumplimientos del programa con el que concurrió a las pasadas elecciones. Uno de los más sangrantes es la falta de compromiso para duplicar la plantilla de la Policía Local, como lleva prometiendo desde hace años, incluso con dinero reservado para poder convocar dos plazas de forma inmediata. ¿Razones para esa cerrazón?, desconocidas.

De la misma forma, lleva varias legislaturas prometiendo la construcción de un centro de día público, y la única realidad es que solo la iniciativa privada acude a satisfacer esta demanda, mientras el alcalde mira para otro lado de una forma muy evidente.

La promoción de vivienda protegida, de nuevo se dirige a dormir el sueño de los justos, después de otros cuatro años de inacción, en una clara demostración de que ni los mayores, ni las personas con problemas de acceso a una vivienda, son una prioridad para un alcalde más centrado en el cartón piedra que en la realidad.

Lo mismo podemos decir de la construcción de un aparcamiento público en Posada, otra de sus promesas de 2011 que ha quedado en nada, condenando a la capital municipal a sufrir constantes problemas para estacionar de forma cómoda, algo increíble en una población de algo más de 3.000 habitantes.

Estos pocos ejemplos si los unimos a los casos de Aqualia y Viveros Solís, marcan una clara tendencia en los años de desgobierno popular de Llanera, en la cual las necesidades reales de las personas nunca han sido una prioridad, y la desidia de cuatro años se intenta camuflar ahora con manos de pintura y el arreglo de baldosas. Veinte años de mentiras nos llevan a concluir que Avelino Sánchez es un alcalde que no es de fiar.