[X]

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia de usuario y ofrecerle los mejores servicios.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies.


Gerardo Sanz:Avelino Sánchez, convierte lo anormal en normal

Publicado el 22/01/2015
El tapin Gerardo Sanz:Avelino Sánchez, convierte lo anormal en normal

De sonrojante podríamos calificar la valoración del año 2014, hecha por el alcalde popular Avelino Sánchez hace unos días a través de la prensa. Sonrojante al mismo nivel que las intervenciones del presidente Rajoy hablando de que hemos superado ya la crisis, o la del ministro Luis de Guindos, cuando dice, sin inmutarse, que en España ya no hay miedo a perder el puesto de trabajo.

Avelino Sánchez, como alumno aventajado de esa forma de distorsionar la realidad, y de convertir lo anormal en norma, ni se pone colorado al decir que, próximamente, y a saber cuándo va a ser eso, va a presentar el presupuesto para el año 2015. Afirmación poco creíble ante la negativa sistemática, aún con mayoría absoluta, a presentar unas cuentas anuales al escrutinio público. Por si eso fuera poco, añade, con esa arrogancia propia de su forma de gobernar, que la oposición lo va a poder aprobar sin problemas.

Efectivamente, si finalmente se decide a hacer las cosas bien, aunque con un evidente retraso, y presenta el presupuesto, la oposición tendrá que apoyarlo, porque lo contrario sería enormemente perjudicial para el municipio, pero no será sin negociación porque el PSOE no va a renunciar a dejar su huella en el presupuesto en beneficio de los que más lo necesitan.

En la misma valoración anual, Sánchez valora positivamente la concesión de las becas de comedor y las becas al estudio. Lo que se le olvida decir es que se opuso con cabezonería a la propuesta de los socialistas, alegando que iba a caer en un acto prevaricador. En el pleno dijo no rotundo, y en la prensa se congratula. Si eso no es tener dos caras, no sabe los lo que es.

Por otro lado, estamos ante un alcalde especialista en dejar pasar el tiempo, sin importarle que el municipio vaya a la deriva hacia ningún sitio, en un vagar por la nada infinita. Un ejemplo de ello, es la dilación incomprensible a elaborar el inventario de los montes comunales, privando así al municipio, es decir, a todos los vecinos, de un recurso convertido en improductivo cuando podría suponer un claro beneficio para el concejo.

En ese vagar en lo que sí se ha convertido Avelino Sánchez en todo un experto, es el levantar los reparos de la Intervención municipal, por ejemplo en la concesión de subvenciones a las asociaciones juveniles o de festejos, de forma sistemática realizada de forma contraria a la prevista por la normativa vigente, guiado únicamente por el capricho. Después de múltiples denuncias del PSOE parece que el tema empieza a solucionarse, eso sí, después de ocho largos años.

Con las horas extra del personal el alcalde recurre al mismo sistema, a levantar los reparos realizados por la interventora, que ponen de manifiesto la sistemática superación del límite legal de horas extraordinarias fijado para los trabajadores, y lo mismo ocurre con los complementos de productividad, concedidos sin que exista una evaluación previa que los motive. De nuevo nos encontramos con el capricho puro y duro. De nuevo, lo anormal se vuelve normal.

Recientemente, la Intervención municipal ha puesto de manifiesto la necesidad de que el ayuntamiento, inicie los trámites legales para la adjudicación del contrato del servicio de seguros, al considerar que se acerca a la cifra de 34.000 € en el conjunto de los seguros que se contratan anualmente, lo que impediría la contratación verbal tal y como se hace hasta ahora, para dar cumplimiento a la Ley de Contratos, además de poder así conseguir unas mejores condiciones económicas. Vamos, lo que se viene dando en llamar cumplir la ley y buscar la adecuada gestión de los fondos públicos.

En fin, un alcalde con un don, convertir lo anormal en normal, y el capricho en norma.