Gerardo Sanz : De La Iglesia y Teijelo no hacen informes a la carta, ganan pleitos para Llanera

Publicado el 22/05/2015
El tapin Gerardo Sanz :  De La Iglesia y Teijelo no hacen informes a la carta, ganan pleitos para Llanera

Vaya por Dios. El mundo vuelve a ser culpable de las cacicadas de Avelino Sánchez, porque claro está, la gestión del regidor del PP se ha regido durante sus veinte años de mandato por las más clara de las transparencias. El mundo es el culpable.

Viene a cuento esta irónica introducción, a raíz del último comunicado de Sánchez relacionado con la compra del Club Social de la urbanización privada de Soto de Llanera, y subrayamos lo de privada. Una compra hecha a falta, más o menos, de un mes para las elecciones en una actitud nada electoralista por su parte, destinada a lavarse la cara ante los vecinos de la urbanización a los que ya había prometido esa compra hace cuatro años.

El oscurantismo de esa compra fue lo que llevó a la Agrupación Socialista de Llanera, a solicitar un informe al prestigioso bufete de abogados De la Iglesia y Teijelo, el mismo que defendió los intereses de todos los vecinos, también a iniciativa socialista, frente a las escandalosas pretensiones de Aqualia que nos hubieran costado un millón de euros para empezar. Recordemos como el alcalde, en este caso, se puso del lado de la empresa y no de los vecinos. El mismo bufete que defendió a Llanera frente a Aqualia y que gano los tres pleitos con sus correspondientes apelaciones.

El prestigio del bufete de abogados descarta absolutamente que hayan realizado un informe a la carta, algo a lo que está más acostumbrado Avelino Sánchez, al que sí que le encantan los informes técnicos siempre y cuando le den la razón, ya que en caso contrario cae en una de sus perretas infantiles, y se lanza al camino del insulto, el único que conoce bien por haberlo transitado en múltiples ocasiones durante las pasadas dos décadas.

En lo que dice el popular, es cierto que ha adquirido los edificios, pero sobre lo que no dice nada es sobre la zona verde de unos 14.000 metros cuadrados que los rodean que es donde, según el dictamen jurídico, estaría el mayor de los problemas. En este caso, el apoyo del Consejo Rector, encantado seguramente con que con el dinero de todos se ponga fin a la situación de abandono de esa parte de la urbanización, no soluciona el embrollo jurídico que ponen de manifiesto de la Iglesia y Teijelo. Cualquier persona que se tome la molestia de leer el dictamen en su integridad puede darse cuenta de ello.

Además, por mucho que se modificase el planeamiento urbanístico, el primer escollo está en la problemática de orden jurídico-privada de tal forma que cualquier alteración sustancial requiere el consentimiento unánime de todos sus cotitulares. Y finalmente, el alcalde, muy acostumbrado a saltarse los procedimientos, olvida que no puede comprometerse a la aprobación definitiva de la modificación del Plan que busca, pues es cuestión que no depende estricta, ni únicamente, de su singular voluntad.

Por otro lado, se olvida el regidor que una parte muy importante del resto de la parroquia de Pruvia, la que representa su asociación de vecinos, se ha manifestado de forma reiterada en contra de esta inversión, que demuestra una vez más que las prioridades de Avelino Sánchez siempre están en uno de los lados de la balanza, y mientras la parroquia carece de saneamiento, no tiene un centro social en las debidas condiciones, un parque infantil o una pista deportiva, se embarca en una inversión que terminará por ser millonaria para dar satisfacción a sus votantes de la urbanización privada.

No puede evitar terminar su escrito acusándonos de querer cerrar la piscina, cuando lo único que hemos hecho es defender las arcas municipales del expolio; de querer cerrar la Escuela Municipal de Música, cuando la verdad es que la gestión errática de los sucesivos gobiernos populares es la que la ha puesto en serias dificultades; por supuesto, tampoco queremos acabar con los Exconxuraos, una fiesta de presupuesto desbocado que supera los 260.000 euros y a la que hay que reconducir por la senda de la cordura; y, para terminar, de no apoyar al ayuntamiento en su petición de lograr la cesión de La Morgal, suponemos que para poner en marcha algún otro negociete de esos a los que nos tiene acostumbrados.

En fin, típicas muestras de nerviosismo de un alcalde que ve peligrar sus privilegios.