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Los comerciantes y hosteleros de la calle Naranjo de Bulnes de Lugo de Llanera molestos por la falta de organización de las obras

Publicado el 24/01/2018
El tapin Los comerciantes y hosteleros de la calle Naranjo de Bulnes de Lugo de Llanera molestos por la falta de organización de las obras

Los comerciantes y hosteleros de la calle Naranjo de Bulnes en Lugo de Llanera están molestos por la falta de organización por parte del Ayuntamiento de las obras de peatonalización de dicha vía. Eva propietaria de la Agencia Inmobiliaria y de Seguros Mariñana, ubicada en la Plaza San Isidro, aseguró que las obras siempre suponen un trastorno para los clientes y para ellos mismos, “cuando quedamos con los clientes en el local mucha gente llega tarde, porque ahora no se puede aparcar al estar cerrada la calle por las obras. La gente en silla de ruedas, los carricoches o las personas con muleta o bastón lo tienen muy difícil para acceder, lo ideal hubiera sido que la obra se planificara mejor, realizándola por fases para que no nos afectara a todos los comercios y locales de hostelería”, aconsejó.

Seri, trabajadora del Kiosko Mafalda que se encuentra en la calle Naranjo de Bulnes, aseguró que bajaron las ventas desde el inicio de las obras al estar cortada la calle. “Se eliminan los aparcamientos en nuestra calle y no sé cómo resultará la peatonalización, ya que muchos clientes venían de los pueblos y dejaban el coche dos minutos y se iban. Ahora si tienen que aparcar más lejos, sobre todo la gente mayor, no sé como resultará. Los obreros se están portando muy bien dejando acceso a los clientes, incluso ayudando a las personas mayores. Pero las cabezas pensantes deberían haber planificado mejor la obra, porque esta toda la calle cortada”, explicó.

Pr su parte, María José, propietaria de la Panadería de Lugo de Llanera, aseguró que ella en ningún momento notó una bajada en las ventas, aunque no se vio afectada directamente por las obras hasta el miércoles, 24 de enero, que fue cuando comenzaron a colocar la acera y a ponerle tablones para que los clientes puedan acceder.

Flor, propietaria de la Sidrería Urriello, confesó que la obra está ocasionando muchos trastornos como la suciedad y el polvo que genera, que se mete dentro del establecimiento, “el otro día tuvimos que cerrar las puertas con clientes dentro durante dos horas porque habían echado el hormigón en la acera, tampoco pudo entrar nadie y fue a las 13 horas cuando comenzamos con los menús. No hay una buena planificación por parte del Ayuntamiento de Llanera, ya que se debería de hacer por fases y no todo a la vez. Los clientes y los proveedores están molestos con la situación. Nosotros estamos contentos con cómo va a quedar cuando concluyan, pero el número de clientes ha descendido”, relató.