Carta al director. Más difícil resulta explicar la pérdida de apoyos de PP.

Publicado el 28/05/2015

Cualquier análisis del resultado de unas elecciones resulta siempre aventurado, tanto que ni siquiera se puede calcular el margen de error, pero lo relevante es detectar tendencias claras de los trasvases de votos de un partido a otro o dar una explicación,al menos lógica,de la abstención y, en este caso y de forma muy especial, averiguar de dónde han salido los votos de las dos nuevas formaciones políticas (Somos y Ciudadanos).

Naturalmente la comparación sólo puede hacerse con las municipales del año 2.011

Como quiera que PSOE e IU han obtenido los mismos votos que en el año 2.011 y debido a que se ha mantenido estable en todos los pueblos del municipio y a que se trata de un voto marcadamente ideológico, podemos concluir que gracias a su organización interna han logrado resistir muy bien  la tendencia nacional y regional de pérdida de sufragios.

Más difícil resulta explicar la pérdida de apoyos de PP. Bien es cierto que la tendencia nacional a la baja, y  máxime siendo Llanera un municipio enmarcado en la centralidad, es el factor que más influido en esa pérdida de casi 800 votos. Ahora bien, existían ciertas peculiaridades que podían  beneficiar al PP y compensar esa tendencia nacional. En primer lugar, aquellos ciudadanos que votaron Foro en el 2.011 y que ahora no lo hicieron: nada menos que 800. Podía esperarse que  por afinidad ideológica una parte de ellos se inclinase para el PP. En segundo lugar, aquellos partidos de derecha que habían concurrido en 2.011 y ahora no lo han hecho porque han desaparecido (Ideas y URAS). También era previsible que de esos 365 votos, alguno fuera a parar al PP.

Todo parece indicar que el PP no ha recibido ningún apoyo de aquellos ciudadanos que hace cuatro años se decantaron por un voto de derechas distinto al PP. Aquí tenemos ya una constante muy peligrosa para el PP: el voto de la derecha asturiana sigue dividido y, en consecuencia, si no logran arreglar esto, va a ser muy difícil que gane unas próximas elecciones.

Más interesante es intentar conocer a dónde han ido a parar los 800 votos que perdió el PP. Descártese cualquier explicación territorial porque fueron perdidos de forma proporcional en todos los pueblos: el PP perdió apoyos en las 20 mesas electorales. La explicación más sencilla es que buena parte de esas 800 personas decidió abstenerse: no confiaban ya en el PP pero tampoco en otro partido. En cambio, una parte también grande se decidió por Ciudadanos, al ser visto como un partido de derechas y que podía representar  regeneración dentro del orden. Todavía queda un grupo, sin duda más reducido, que se inclinó por Somos, porque el desencanto y la desesperación empieza a no tener color político cuando la crisis perdura mucho en el tiempo.

Por último, ha influido también, la estructura demográfica por edades. El voto del PP siempre fue mayoritario entre la gente mayor y muy escaso entre la juventud. Y es que entre 2.011 y 2.015 han fallecido unas 600 personas, y ese relevo generacional, aunque lento, va minando la base social del PP.

A pesar de que se veía venir, el fenómeno más sorprendente fue la irrupción de Somos o Podemos.

En nuestro caso, todavía es más difícil de explicar por dos motivos: El primero porque PSOE e IU mantuvieron sus apoyos íntegramente, de manera que de ahí no han salido sus más de 900 votos. El segundo, porque no sólo han tenido mucha presencia en Lugo, la localidad más urbanita del municipio, sino que han logrado aparecer con fuerza también en Posada, Soto y Villabona y tener presencia, aunque minoritaria, en el mundo rural.

Buena parte de estos votos vienen de las 800 personas que han dejado de votar Foro, personas que quieren un cambio, que ese cambio se haga al margen del PP y del PSOE y que hace cuatro años entendieron que Alvarez Cascos era capaz de llevar a cabo ese cambio  y ahora creen que  lo puede hacer Podemos.

Pero, y esto es más importante, es un voto joven. Unos 400 jóvenes votaban por primera vez (los que en el 2.011 tenían 14-15-16 y 17 años), estos jóvenes fueron creciendo y socializándose con el fenómeno Podemos y es muy probable que la mayoría,y con independencia de la afiliación de sus padres, se haya decantado por esta formación. No hace falta explicar que las tendencias en la juventud determinan el futuro, pero también es cierto que las tendencias como las modas se pueden cambiar.