El coordinador general de IU “Chavela Vargas en las canciones del desamor suele hacer unas cosas muy bonitas. Aquella que decía ojalá que te vaya bonito, ojalá que se acaben tus penas…

Publicado el 06/02/2015
El coordinador general de IU dice que la formación apostó por la convergencia antes de la aparición de otras fuerzas emergentes que, a su juicio, llegan en el momento oportuno para el propio sistema   El coordinador general de IU Asturias, Manuel González Orviz, se mostró confiado hoy en que la salida de Tania Sánchez no tenga consecuencias para el conjunto de la organización. A preguntas de los periodistas, Orviz explicó que el abandono de la madrileña era, “casi, la crónica de una muerte anunciada” y que responde a decisiones ajenas a Izquierda Unida. “Chavela Vargas en las canciones del desamor suele hacer unas cosas muy bonitas. Aquella que decía ojalá que te vaya bonito, ojalá que se acaben tus penas… Lo de Tania Sánchez viene siendo algo esperado, cuando esta organización le dio todo, todo su apoyo, para que liderara un proyecto colectivo y ella apuesta por un proyecto de corte muy personal. Yo creo que ahí, junto con otras complicaciones que están detrás: no nos olvidemos que hay otras complicaciones del ámbito judicial”. La solución al conflicto entre la madrileña y la organización tendría que haber pasado, a juicio del coordinador de IU de Asturias, por el diálogo. “Creo que no es la forma de resolver los problemas. Creo que la mejor forma es hablando y tratando de apartar la parte de los egos y centrarse en los acuerdos. En la vida y en la política todos son acuerdos y, desde ese punto de vista, se equivoca. A mi entender, lo deseable es que este caso, que es de Madrid, no se extienda a ningún otro lugar, pero debemos tener presente que Madrid es villa y corte y por tanto eso amplifica”.   Manuel González Orviz hizo un paralelismo con otras salidas de la formación a lo largo del tiempo e ironizó sobre el mensaje que, en cada ruptura, lanzaban quienes se iban: “Hemos vivido en situaciones similares crisis parecidas. Recuerdo que todos los que se van de Izquierda Unida se van con una palabra en la boca que se llama unidad. En el En la década de los 80, cuando se marchó Santiago Carrillo creó la Unidad Comunista para terminar, la mayoría de ellos, en el PSOE; en la década de los 90, el grupo de Cristina Almeida generó el partido aquel de Nueva Izquierda con el objetivo de la unidad, para terminar todos en el PSOE.  Y Ahora Tania se va con una palabra en la boca, que es la unidad popular pero que parece ser que pretende ir en una candidatura y ya veremos donde termina”.Y es que los mensajes de unidad con los que se justifican ruptura son, a juicio de Manuel González Orviz una excusa. “En Izquierda Unida, en el 2012 ya acordamos la política de convergencia. Somos partidarios de la unidad de la izquierda alternativa. Lo formulábamos cuando no existía más fuerza política que IU en el ámbito de esa izquierda. Pero también establecimos cuáles eran los mecanismos, y también para los otros, para los que tenían menos representación, que era una coalición electoral porque no queríamos que ellos perdieran también su propia personalidad”.   Las iniciativas de personas individuales, a juicio del coordinador general de IU, no tienen recorrido desde una perspectiva de la izquierda. “La transformación social, los cambios son colectivos, nunca los hacen individualmente las personas. Tienes que tener una masa crítica detrás, una correlación de fuerzas, una hegemonía. El hecho de que te saquen dos o tres veces en televisión o dos o tres años en televisión… como te suben, caes”.   Respecto al futuro, Manuel González Orviz, aseguró que lo lógico es que Izquierda Unida y Podemos “se mirasen a los ojos” para decir dónde se puede converger o dónde están las propias especificidades. “Nosotros tenemos una trayectoria y nos definimos claramente de la izquierda y que hemos combatido, solos, las políticas que, hace unos días, otros empezaron a denunciar y que algunas de ellas han abandonado. Nosotros seguimos manteniendo las mismas. Pero, aún así, creo que debemos mirarnos a los ojos y respetarnos. ¿Que pueda haber gente que en estos momentos tengan tentaciones de salidas individuales o que otros puedan intentar el abordaje? Yo creo que el abordaje se defiende desde la propia nave. Nosotros lo defendemos con nuestra trayectoria, nuestra organización, nuestros militantes, nuestras ideas y nuestro trabajo y habrá gente que vamos a seguir en estos proyectos desde ámbitos orgánicos, institucionales o desde la misma casa y habrá otros que, posiblemente, apuesten por otras salidas, pero eso lo he vivido. Yo he tenido compañeros que eran de ultra izquierda y que han terminado incorporándose a partidos digamos de lo que hoy se denomina el bipartidismo”.   Para el coordinador general de Izquierda Unida los nuevos partidos emergentes llegan en el momento ideal para el propio modelo político. “Creo que el sistema, y esto que voy a decir, la voy a armar, pero no me importa, el sistema tiene siempre la necesidad de reconducir hacia sí mismo a sectores sociales que se sienten fuera de él. En la década de los 80, el propio sistema –está publicado-, la internacional socialista, los americanos, dieron mucho oxígeno al Partido Socialista, y el PSOE contribuyó a incorporar al sistema a una parte importante de la izquierda extraparlamentaria. Toda la sopa de siglas de grupos de ultra izquierda que había en la transición, la mayoría de ellas, terminaron siendo dirigentes del partido socialista. El sistema, teniendo una abstención aproximadamente del 40%, sabiendo que tenía una parte importante de un par de generaciones que no participaban en política, ha encontrado también un balón de oxígeno. No digo que el balón de oxígeno haya sido el que participara con eso, sino que el sistema lo puede estar viendo bien, porque va a permitir la incorporación al sistema de una parte de sectores de población, inicialmente para combatirlos”. Ante hipotéticas discrepancias sobre su análisis, Manuel González Orviz, recurrió nuevamente a la historia política reciente: “en sociología, en política se analiza en tiempos más largos que ahora. Por ejemplo, no se puede pensar, quién se iba a creer (entonces) que el Partido Socialista se reunía con la embajada de los EE UU, cuando nos lo decían en los 70, hablamos del 74, con el extinto caudillo vivo”.