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Juan Rodríguez, el humanista que trabaja en tecnologías

Después de 7 años regresa a Asturias y teletrabaja para la Universidad Internacional de La Rioja en una aplicación web y en Machine Learning

Publicado el 24/03/2018
El tapin Juan Rodríguez, el humanista que trabaja en tecnologías

Juan Rodríguez es un llanerense, de Lugo, que con solo 36 años tiene tras de sí una amplia carrera dedicada principalmente a las nuevas tecnologías.

Su amplia formación académica abarca una diplomatura en Magisterio Musical y una licenciatura en Pedagogía ambas de la Universidad de Oviedo, un postgrado en e-learning y TIC por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y actualmente estudia un postgrado en Visual Analytics y Big Data en la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), tarea que compagina con su trabajo en tecnologías para esta última Universidad.

Antes de llegar a tener tanto título quiso probar suerte en empresariales, lo dejó para adentrarse en el mundo laboral pero pronto se dio cuenta que era mejor estudiar que levantarse a las 4 de la mañana para comenzar su jornada en los polígonos.  Optó por Magisterio Musical porque se había dedicado a tocar la guitarra e incluso tuvo un grupo, la música era una de sus pasiones. La pedagogía también le gustaba orientada a las drogodependencias, y tras obtener la licenciatura hizo prácticas en la cárcel de Villabona "en un proyecto de nuevas tecnologías para presos, fue una experiencia increíble." A la par atendía su otra pasión las tecnologías y "diseñaba páginas web por puro vicio, por hobby".

Como él dice "soy de humanidades pero trabajo en tecnologías" y la pregunta consabida es ¿cómo terminaste en la Universidad de la Rioja ideando aplicaciones informáticas?

La razón última, cuando era un niño dedicaba su tiempo libre a desmontar ordenadores y una cosa lleva a la otra.

Corría el año 2010 cuando empezó a buscar empleo por Asturias, "el resultado fue nefasto, sin embargo una vez que abrí el abanico y quité el filtro de nuestra comunidad autónoma en dos días llegó la posibilidad de hacer una entrevista en Madrid. Fue un jueves y de lunes ya tenía que incorporarme al trabajo en la UNIR, en poco tiempo la vida patas arriba".

La Universidad Internacional de la Rioja es cien por cien por cien online, cuenta con una metodología muy novedosa en cuanto a que una de sus obsesiones es lograr que el alumno no se sienta solo, por ello las clases son online con el profesor, se hace un seguimiento muy personalizado y un uso claro del trabajo colaborativo con diferentes herramientas (foros, etc.). Esas tres cosas hacen que el alumno se sienta como en una universidad presencial.

La Universidad que se encontró en aquel entonces estaba "en pañales", llevaba en funcionamiento sobre año y medio y tenía un par de grados. Entró por la rama de pedagogía como orientador, llevaba a cabo una orientación de tres tipos: académica, otra más de gestión y otra muy personalizada, muy cercana, "no solo era un trabajo académico y de gestión, hacía un poco de psicólogo". El trabajo le gustaba pero pronto fue consciente de las carencias "no comprendía cómo había que hacer tanto trabajo manual, enviando documentación de un lado a otro, enviando correos, escaneando... en realidad llevaban poco tiempo de rodaje, se trataba de una universidad online para el alumno, pero presencial para el trabajador". De esta forma empezó a colaborar con otros departamentos de la universidad, hizo bases de datos "el hobby que tenía lo lleve al trabajo, ahora mezclo mi pasión con mi vocación y soy muy feliz, he tenido mucha suerte".

Se fue metiendo, hizo aplicaciones que él mismo gestionaba haciendo de soporte, consiguió ir eliminando papel, ahorrando dinero a la organización y todo esto desembocó en que le llamaron de Madrid para entrar en el departamento de Didáctica, "este departamento tenía una parte muy potente de innovación, nuevas metodologías de aprendizaje, uso de herramientas en el entorno online, herramientas de carácter gratuito de apoyo para la docencia". Después de todo esto un compañero y él tuvieron una idea, "el tutor es la persona de contacto del alumno, una organización tan nueva como la UNIR no podía tener toda la información que debería del estudiante, y por eso nos pusimos a trabajar en una aplicación web que concentre toda esa información que necesita un orientador para lo que llamamos el FCR, resolución en primera llamada, es decir tener la información in situ".  

Su trabajo actual tiene una doble vertiente "desarrollo una aplicación web para conseguir esos datos para tutoría y también hago un poco de Big Data, Machine Learning (aprendizaje)".

El proyecto tiene una duración de un año, es revisable, puede que sean necesarios al menos dos y su labor se mide por objetivos. Esto le ha permitido regresar a Asturias y hacer tele-trabajo "estoy trabajando desde aquí, propuse a mis superiores volver y lo hice a finales del pasado mes de julio, después de 7 años dejé muchas cosas allí, tenía una vida construida pareja, amigos pero aquí también estaba la familia. Por otro lado para la empresa es un ahorro de costes, costes de despacho, de luz, etc".

"A día de hoy creo que en el trabajo hay que tener en cuenta los objetivos, no los horarios, el fichaje, el tiempo de descanso... aquí me liberalizo y organizo el tiempo que tengo, voy más rápido y todo esto me ayuda a cumplir esos objetivos que me exigen".

Ante nuestra pregunta de si esto le permite conciliar mejor, contesta que el tele trabajo es el futuro. "En España no se hace teletrabajo porque hay un exceso de control, y esto va muy unido a la picaresca. Hay quien opina que ahora puedo trabajar en zapatillas y poniendo música, pero nadie se ha cuestionado que puedo trabajar conciliando con la vida y con mi familia. Al final hay herramientas para medirlo todo, hay control igualmente aunque no estés dentro de una oficina y esto es el futuro".

El se ha impuesto un horario sobre todo por la necesidad de mantener comunicación con sus compañeros de Madrid y La Rioja, viaja bastante a esos lugares e intenta mantener una cultura de empresa, porque de lo contario se corre el riesgo de una desconexión que sería fatal.

Después de 7 años a su regreso tiene la sensación de que todo sigue igual. A este llanerense al que le costó más, "por miedo", marchar que volver "por cuestiones emocionales", le gustaría en un futuro trabajar en el País Vasco porque "aquí no se mueve nada, y allí se tira mucho por proyectos de tecnología en general".

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