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De lo ocurrido en la Asamblea de ayer en Ables o el por qué de las lágrimas en la política

Publicado el 27/04/2018

Lo dije antes de empezar la asamblea, antes que concejala soy mujer, y muy orgullosa de serlo. Mi lugar estaba ayer a las 8 de la tarde en alguna de las manifestaciones que había en contra de una sentencia que hace retroceder los derechos de las mujeres al medievo.

Ese era mi lugar, pero mi compromiso estaba con las vecinas y vecinos de Ables en una asamblea programada con antelación.

Sobre la mesa, entre otros, un problema enquistado durante años y que había dividido y enfrentado de alguna manera a muchas personas.

Mi trabajo, como concejala de participación, conseguir un consenso, que las personas hablen y se entiendan mediante razonamientos y que dejen atrás reproches en pos de construir.

Mucha tensión, varios ataques, yo no soy política, estoy aquí de paso, y lloro, lloro porque soy mujer y porque algunas causas biológicas y hormonales hacen que las mujeres lloremos entre 30 y 67 veces por año, mientras que los hombres solo lo hace entre 6 y 17 ocasiones. 

Pero no se trata de hablar aquí de biología, se trata de reivindicar nuestro papel en la política, se trata de no juzgar a una persona por sus lágrimas, que no la hacen menos fuerte ni menos capacitada para esta función, sino más sensible. Y eso no es malo.

Pues sí Isabel Fernández, Concejala del Ayuntamiento de Llanera llora, y se presenta ante una Asamblea que se prevé complicada por voluntad propia, por compromiso político y no siendo cabeza de turco de nada ni de nadie. 

Flaco favor hacemos a las mujeres y a la lucha por la igualdad si lo que destacamos es que lloran públicamente, pero jamás cuestionamos que un hombre levante la voz o no deje hablar a las demás personas.

Creo que es para hacérnoslo mirar.




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