Óscar Gómez completó el Camino de Santiago desde Lisboa en bicicleta

“Desde hace años me atraía la idea de hacer el Camino de Santiago desde Portugal, me parece un país atractivo y muy asequible económicamente”.

Publicado el 30/10/2015
El tapin Óscar Gómez completó el Camino de Santiago desde Lisboa en bicicleta

El vecino de Lugo de Llanera, Óscar Gómez, completó el recorrido que separa Lisboa de Santiago de Compostela en bicicleta, el pasado mes de agosto durante sus vacaciones. “Desde pequeño siempre me ha gustado andar en bicicleta y hasta los 18 años salía con mis amigos todos los días varias horas, todas las tardes andábamos una media de 60 kilómetros, pero después lo dejé durante 12 años por razones de trabajo”, comentó.

A Gómez le gusta tanto la bicicleta de montaña y la de carretera, “desde hace años me atraía la idea de hacer el Camino de Santiago desde Portugal, me parece un país atractivo y muy asequible económicamente”. El ciclista comenzó a preparar el viaje desde comienzos de año y pidió por internet la cartilla de peregrino que sellan en todos los albergues por los que pasan. Años antes realizó el Camino por la costa y el primitivo por en interior siempre en bicicleta. “Lo hice sólo, porque o lo haces con una persona de mucha confianza o sino lo mejor es hacerlo sólo, porque hay momentos difíciles”, aseguró.

Óscar comenzó su viaje el día 3 de agosto ,llegó en tren a Madrid a las 20 horas y cogió otro tren dirección Lisboa a las 22 horas. El día cuatro de agosto dio una vuelta por Lisboa para conocerla y después de comer salió de la ciudad en dirección al Camino de Santiago, “estaba muy mal señalizado y me costó encontrarlo, en muchas ocasiones me salvó el GPS en el que llevaba todas las indicaciones, con los años el Camino sufre variaciones y me costó mucho salir de Lisboa”, explicó. El día 21 de agosto llegó a su domicilio en Lugo de Llanera.

El ciclista confesó que los tramos más duros fueron los de España, y las dos últimas etapas de Portugal, “entrando en España me encontré con lluvia, niebla, aire y mucho frío. Cada día hacía entre 110 y 115 kilómetros”, comentó. Óscar comenzaba las etapas a las 8.30 horas, comía de bocadillos cuando encontraba un supermercado en el que comprar, por la noche en los albergues se duchaba tomaba una cerveza, un pincho y la cama hasta el día siguiente. “En Portugal dormí en varios parques de Bomberos, la primera vez fue el día que comencé a la salida de Lisboa en un pueblo llamado Vialonga, que me lo gestionaron los bomberos de Lisboa porque me costó mucho salir de allí y era muy tarde. El otro parque de bomberos fue a la salida de Oporto, porque la ciudad tiene tantos turistas que no tiene alojamientos para todos y tuve que preguntar en un bar en el que paré y me dijo donde estaba el parque”, relató.

El ciclista comentó que donde realmente se vive el Camino y donde está el ambiente es en los albergues, “al final todo el mundo tiene el mismo objetivo: llegar a Santiago, si necesitas ayuda u orientación los mismos peregrinos te ayudan o incluso el hospitalero que es conocedor de las rutas”, comentó.

Óscar no tuvo problemas mecánicos en ningún momento y llevó las herramientas básicas por si surgían: una llave multiusos, una cámara y parches, eran cosas que podía solucionar si le pasaba algo y suponía muy poco peso. De ropa llevó cinco kilos: dos trajes de ciclista, un neceser, el saco, una camiseta, bermudas, chanclas y una toalla. “No lleve chubasquero y cuando entré en España estuve tres días mojándome y cuando estaba haciendo la maleta lo pensé, pero dije ya lo compraré allí, pero no encontraba en ningún sitio donde los encontraba. Estas cosas son las que te hacen reflexionar porque yo tenía la tarjeta de crédito, pero no podía usarla”, destacó.

El ciclista aprendió en este viaje cuales son las preocupaciones realmente importantes de la vida, que son encontrar donde comer y dormir, “se te olvidan todos los problemas sólo quieres comer y descansar para completar la siguiente etapa”, apuntó.

Alguna vez ha pensado en realizar el Camino andando porque afirma que es donde realmente se crea un hermanamiento, porque los peregrinos van coincidiendo en los albergues y las etapas están más establecidas, porque todos andan 25 kilómetros y no pueden hacer más por problemas en los pies y las ampollas. Óscar piensa dejar la bicicleta aparcada en sus próximas vacaciones.



Autor

Redacción