El historiador y concejal de Cultura, Alfredo Rodríguez, hace un repaso por las escuelas de Llanera entre los años 1900 y 1936

Además recordó que la persona que más sabe sobre las escuelas es Chema Martínez, que escribió un artículo sobre el tema en el último número de la revista “Perxuraos”.

Publicado el 30/10/2015
El tapin El historiador y concejal de Cultura, Alfredo Rodríguez, hace un repaso por las escuelas de Llanera entre los años 1900 y 1936

 La Asociación Voces y Bocetos organizó una charla ofrecida por Alfredo Rodríguez, historiador y concejal de Cultura, que versó sobre las Escuelas de Llanera entre los años 1900 y 1936. El lugar escogido para el acto fue la Casa de Cultura de Posada de Llanera. “Me decanté por esta época porque hay muy poca información recogida sobre el concejo antes de la Guerra Civil”, destacó. Además recordó que la persona que más sabe sobre las escuelas es Chema Martínez, que escribió un artículo sobre el tema en el último número de la revista “Perxuraos”.

Rodríguez comentó que la noticia más antigua sobre alguna escuela de Llanera data del año 1851 y habla sobre el maestro José Modesto Azurmandi y trata sobre las obras de la escuela de Villardeveyo, “hasta los años 20 y 30 las escuelas estaban ubicadas en los atrios y pórticos de las iglesias, después comenzaron a construirse los edificios que albergaron los centros”, explicó. En el año 1908 en Llanera había 15 escuelas, 13 públicas y dos religiosas, después el número se redujo a 14. En 1923 había 93 alumnos y en 1936 pasaron a ser 65. Se redujo el analfabetismo del 43,08% en los años 20 al 21,28% en 1930, estas fechas coinciden con la Dictadura de Primo de Rivera y la II República, está última impulso y difundió la instrucción por todo el país.

En estos años convivieron en Llanera diferentes tipos de escuelas: nacionales, patronales particulares, patrocinadas por los indianos como Casildo López que realizó la de Robledo, que es la única de Asturias con una arquitectura historicistas yotras iniciativas como la del Padre Aquilino González, que pretendía crear la Escuela de Comercio, apoyado por el Club llanerense de La Habana que al final no se pudo realizar por el caciquismo de la época que pretendía contar con mano de obra joven y no quería que estos emigrarán  Cuba con formación. También se acordó de las Escuelas del Ave María impulsadas por el Padre Manjón.

Uno de los años más caóticos fue en 1918, la Escuela de Arlós estaba sin terminar sólo había techo y paredes y los niños daban clase allí; la de Lugo había colapsado; en la de Rondiella se había caído el tejado por una tormenta, Ables había abierto después de tres años y San Cucufate fue objeto de actos vandálicos.

El Ayuntamiento de Llanera era el encargo de pagar el salario de los profesores, el mantenimiento del centro y las obras de las escuelas nacionales.