Llanerense del año 2013. El Doctor Juan Tamargo Menéndez recibe el premio Llanerense del Año arropado por sus familiares, amigos y vecinos

“Este galardón tiene un significado muy especial para mí, ya me que lo conceden mis convecinos".

Publicado el 18/11/2015
El tapin Llanerense del año 2013. El Doctor Juan Tamargo Menéndez recibe el premio Llanerense del Año arropado por sus familiares, amigos y vecinos

El Doctor Juan Tamargo Menéndez recibió el premio Llanerense del año 2013, que entrega el periódico El Tapín de Llanera, arropado por su familia, amigos y vecinos. La persona encargada de presentarle ante el público asistente al restaurante La Torre (Pruvia) fue su esposa durante 27 años, Eva Delpón, que centró sus discurso en su larga trayectoria profesional y sus premios. “Nosotros, sus hijos y nietos científicos le estamos muy agradecidos y se lo demostramos manteniendo el laboratorio como uno de los primeros de Europa en el área”, comentó Delpón.

En su presentación acabó por descubrir los defectos de su marido como son: ser más del Barça que del Real Madrid cuando se casaron; no mantener una buena relación con las nuevas tecnologías y ser el ejemplo de “sabio despistado” que pierde de todo. “Juan es un hombre bueno al que jamás hemos visto obrar de mala fe, ni hacer daño deliberadamente a nadie. Es honrado a carta cabal, cariñoso, alegre y aunque es impaciente para las cosas pequeñas, maneja con una templanza proverbial los avatares de la vida”, aseguró emocionada. Eva comentó que para el Doctor Posada significa el recuerdo de su infancia feliz en Casa Rosa, con sus padres y sus hermanos, que dejaron una rectitud y laboriosidad indeleble en su carácter.

El homenajeado se acordó de todos y cada uno de sus amigos de infancia, y de la que considera su hermana mayor Carmen. Realizó un paseo por su primera escuela a los 7 años con Doña Inés y luego Don Ovidio, en la Escuela Nacional de Posada, a la que sólo iban 30 niños. “Andresín El Barbero, era un gran amigo al que se le escapó la vida en su mejor época, pero sé que está aquí conmigo acompañándome”, recordó muy emocionado Tamargo. En cuanto al premio afirmó que se sentía muy emocionado y alegre de que sus vecinos pensarán en él, “este galardón tiene un significado muy especial para mí, ya me que lo conceden mis convecinos. Y a pesar de que me he ido hace años de Llanera puedo decirles que llevo en mi corazón unos recuerdos imborrables”.

Juan Tamargo relató muy agradecido cómo se enteró que era el premiado con el Llanerense del Año, “hace unas pocas semanas mientras me dirigía a la Facultad de Medicina sonó el teléfono y vi que era una llamada de nuestro Arcipreste, José Julio Velasco y pensé: ¿quién se habrá muerto en Posada?, José Julio me tranquilizó al decirme que Roberto Álvarez quería hablar conmigo y que le atendiera. Cuál no sería mi sorpresa cuando al cabo de unas horas me notificó que había sido nombrado Llanerense del año".

El premiado recordó en su discurso que su primer trabajo lo consiguió a los cinco años en el Ayuntamiento de Llanera. “Un día aparecieron a ver a mi padre un tal Silvino y Modesto Rodríguez, que eran el secretario y el depositario del Ayuntamiento, respectivamente. Me llamaron y me llevaron a ver a mi padre y me propusieron que fuera el arquitecto del Ayuntamiento que en aquel momento se estaba construyendo en lo que hoy es la casa de la Cultura. Además, le dijeron a mi padre "el niño tendrá que supervisar la obra y, lógicamente, tendrá un sueldo muy bien remunerado". Y allí me ven a mi subiendo por al andamiaje y dando el visto bueno a la obra. Y, por supuesto, cobrando el dinero que le debían a mi padre y que yo llevaba todo feliz a casa”.

Tamargo habló con mucho cariño a su padre del que comentó que cuando acababa el curso le mandaba trabajar en la tienda, porque decía que uno debía saber trabajar en cualquier situación y de donde salía el dinero. “Mi familia me enseñó la importancia de unos valores éticos y morales, de la honradez, del trabajo duro y del afán de superación diario y todo ello aderezado con cariño. Les doy las gracias a mis hermanos Berta, Tomás, Ana y José Manuel con quienes disfruto los fines de semana que paso en Asturias, a mis sobrinos y a todos los Tamargo que hoy están aquí arropándome. Es un honor y una gran alegría para mí tenerlos conmigo. Yo que he sido un viajero despegado he aprendido con el paso de los años lo importante que son los míos, mi familia”, concluyó.

Tras el homenajeado la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz, alabó la gran trayectoria profesional del Doctor y la necesidad de que se organicen más actos como el premio de Llanerense del año, en los que se reconoce el trabajo y el buen hacer de los asturianos. “El periódico El Tapín de Llanera hace una labor muy positiva y es de agradecer el trabajo realizado en estos momentos de crisis para mantenerse a flote. Le deseos los mayores éxitos presentes y futuros para una publicación local y tan pegada a Llanera”, aseguró la consejera.

Otras de las personas que intervino fue el alcalde de Llanera, José Avelino Sánchez, que agradeció al Tapín la organización del galardón y su labor informativa en estos más de diez años. “Todos los candidatos del premio son dignos merecedores de él. Existen todavía gran cantidad de llanerenses que puedes recibir este galardón, que sirve para que refuercen sus lazos afectivos con el concejo y que se conozcan y reconozcan sus éxitos”, relató.

El editor del periódico El Tapín de Llanera, Roberto Álvarez, realizó un discurso reivindicativo en el que comentó la importancia del I+D+I, es decir, la investigación, el desarrollo y la innovación para España. “Por mucha crisis que haya, debemos invertir en ciencia, en tecnología y en la base en la que se ambas se sustentan: la educación. Esto debería ser objeto de un acuerdo nacional. Los frutos de las inversiones en educación e investigación, no los veremos ahora, pero son los grandes transformadores de un país, en progreso, desarrollo y calidad de vida de sus ciudadanos”, aseguró.

El editor recordó que el periódico EL TAPÍN, se acerca al número 150 y que cumple trece años de vida. “Es una publicación estrictamente local que cumple con su labor de informar con criterios de objetividad y sintiéndose servidor del concejo de Llanera. Durante este año 2013, dos provincias españolas: Guadalajara y Cuenca se han quedado sin ningún periódico provincial. La población de estos dos territorios suma más de 450.000 personas. En Llanera somos apenas 14.000. Por eso, mientras mantengamos el apoyo de nuestros anunciantes y colaboradores, seguiremos saliendo a la calle en un digno formato de 48 páginas con varias de ellas a todo color” destacó.

Al hablar del Tapín, Roberto Álvarez no quiso olvidarse del que fue su redactor de referencia durante 8 años Alfredo Rodríguez. En sus comienzos fue redactor deportivo y después pasó a hacerse cargo de la información general, donde también se incluyeron sus excelentes trabajos sobre la historia de Llanera de la que ya es todo un referente.

El Tapín entregó este año una beca de estudios al expediente académico más brillante del Instituto de Secundaria de Llanera, gracias exclusivamente a la iniciativa privada y fue posible por la colaboración de las empresas “De la Iglesia y Teijelo Abogados”, “La Caixa” y “Cafés Oqendo”. La beca fue para Carmen Mazón que anunció que la compartía con otro compañero que por pocas décimas no se la llevó. “Ejemplos así, nos convencen cada día de la necesidad de una formación integral de nuestros jóvenes, en conocimientos pero también en valores éticos y morales.

Son ejemplos como estos los que nos hacen esforzarnos cada año, porque ellos nos recompensan sobradamente. Por ello, además del premio Llanerense del Año, dedicado a personalidades con toda una trayectoria vital o empresarial indiscutible, nacerá una Mención Especial a quien haya destacado en cualquier actividad en nuestro Concejo, pensando en reconocerle el mérito de una actuación singular y destacable acaecida en ese año”, finalizó.